Cuando hace unos días una recién graduada y alumna se presentó en mi despacho con su currículo en papel, superando su timidez, saltando del mundo virtual, y manifestando su deseo de incorporarse al mundo laboral y encontrar su primer trabajo, pensé: esta es la actitud.
En los pequeños despachos y micropymes somos conocedores de que hay aptitudes básicas que cumplen una gran parte de las candidaturas, pero echamos en falta la proactividad y la capacidad de adaptación imprescindibles hoy en día, además de unos valores, que bien por factores culturales o bien por factores educativos, no están presentes en la sociedad, y no me refiero solamente a los jóvenes.
Esta reflexión personal no es una percepción, es una realidad, tal y como recoge el informe Pyme 2024 ? Gestión del Talento, que han elaborado conjuntamente el Consejo General de Economistas de España y la Fundación para el Análisis Estratégico y Desarrollo de la Pequeña y Mediana Empresa ( Faedpyme) con los datos obtenidos de 636 pymes españolas. Un informe que, en esta edición, enfoca su análisis en la gestión del talento, un aspecto crucial debido a la escasez de recursos. La falta de personal cualificado se está convirtiendo en un problema creciente por el incremento en el porcentaje de empresas afectadas (que pasó del 3 % al 62 % en los últimos diez años) , problema que, unido a la situación geopolítica, la inflación, la ciberseguridad, la emergencia climática, además de las cotidianas del día a día, está derivando en que desarrollar una actividad empresarial sea ya de alto riesgo.
Este estudio destierra la percepción general de que las dificultades para cubrir puestos de trabajo en algunos sectores, como oficios y servicios técnicos, pueda ser la falta de capacitación o la falta de experiencia, o incluso las exigencias en condiciones laborales por parte de los demandantes: el mayor problema para muchas de las pymes es conseguir personal que tenga un compromiso con la empresa, que sea profesional e íntegro y que tenga motivación.
De hecho, y con el fin de mejorar los recursos humanos, los responsables empresariales demandan de las Administraciones públicas, entre otras actuaciones, la promoción de la cultura del esfuerzo con un sistema de valores acorde a lo que cualquier sociedad en general necesita y no solo el mundo empresarial. Las organizaciones, sobre todo las de menor tamaño, que cuenten con el equipo adecuado asegurarán competitividad y desempeño a través de la innovación, la productividad y la adaptación al cambio en un entorno cada vez más complejo.
Porque en Economía el tamaño importa y no son iguales las necesidades de una gran empresa que las de una pequeña. La excesiva burocracia y los elevados costes laborales siguen siendo las principales barreras y dificultades de las organizaciones que participaron en el estudio. Además de la promoción de la cultura del esfuerzo, fomentar los oficios, adecuar el sistema educativo a las necesidades formativas y a los perfiles profesionales, ayudar a la contratación y flexibilizar la legislación laboral son demandas específicas de las empleadoras del 30 % de los trabajadores y trabajadoras de nuestro país.
La importancia de las pymes familiares también se ha revelado en este estudio. La capacidad de generación y conservación de puestos de trabajo, la formación y la presencia femenina en los equipos directivos son muestras de la relevancia de dichas organizaciones para nuestro tejido empresarial.