A sus 84 años, Carolyn Meadows es la guardiana de la Asociación Nacional del Rifle, el colectivo que representa uno de los grupos de presión más poderosos de Estados Unidos, y envuelto ahora en la polémica tras los últimos tiroteos
05 jun 2022 . Actualizado a las 00:08 h.Pilota uno de los lobis más poderosos de Estados Unidos. Con mano de hierro. Y eso que tiene 84 años. No le tiembla el pulso. Nada que ver la suya con la imagen de una venerable anciana. Y mucho menos, indefensa. No creo que haya nadie con arrestos suficientes como para robarle el bolso.
Y está otra vez estos días en boca de todos. De triste actualidad. Por la matanza perpetrada por un joven de 18 años en un colegio de educación primaria de Uvalde, Texas. Y es que preside Carolyn Meadows (Atlanta, Georgia, 1938), republicana de los pies a la cabeza, la Asociación Nacional del Rifle (NRA). Esa que defiende a brazo partido el derecho de los estadounidenses a poseer y portar armas. Una ley, todo hay que decirlo, que vio la luz allá por 1791 cuando el país estaba aún por construirse y aquello era una selva. Pese a lo mucho que ha llovido, ellos siguen considerándola vital para moverse por el mundo a salvo de los malhechores.
Y es precisamente esa defensa a ultranza de las armas, incluso en momentos como ahora, con el país sobrecogido por un tiroteo —otro más— que segó la vida de 19 niños y dos profesoras, amén de la del propio asesino, la que le ha granjeado la antipatía —por no decir odio— de muchos. Y no solo a aquel lado del Atlántico.
Poco le importan las críticas a Meadows, que no tiene reparo alguno en proclamar a los cuatro vientos que su posición respecto a las armas es incluso más extremista que la de la asociación que preside. «Creo que los maestros tienen que ir armados. Firmemente. A mi iglesia voy armada. Mi pastor, también tirador y cazador, lo sabe; y la gente de la congregación, también [...] Estaría encantada si a la entrada de nuestras escuelas luciera un cartel que pusiese: ‘Tenemos profesores armados y seguridad», soltó en una entrevista publicada hace algún tiempo por el Daily Journal. Palabras que escuecen, como la sal en las heridas de quienes han perdido a alguno de sus seres queridos en las muchas matanzas que han sacudido el país. Y a los que no, también.
Casada, madre de tres hijos y abuela de siete nietos, lo mismo nos deleita Meadows un domingo cualquiera con uno de sus deliciosos postres caseros —tiene fama de buena cocinera— como con una exhibición de tiro. Y es que en esa familia son todos «patriotas, tiradores y miembros vitalicios de la NRA». Y a mucha honra. Y por si todavía les cabe alguna duda del credo de quien nos ocupa, les cuento que ha sido presidenta de la Asociación del Monumento de Stone Mountain, la que se encarga de velar por el mayor monumento confederado de Estados Unidos. Una montaña de granito en la que están tallados los perfiles de los líderes de la guerra civil de aquel bando. Un homenaje a hombres que lucharon por defender la esclavitud y el dominio de los blancos. De hecho, fue el Ku Klux Klan el que inició el proyecto. El propietario de las tierras donde se asienta era miembro del KKK, como también lo era su primer escultor.
Otra cosa más: la propia Meadows cuenta que es «ferozmente» conservadora desde sus días de escuela secundaria, allá por la década de los cincuenta. Lo de pescar y cazar lo mamó desde niña. Practicaba ambas aficiones con sus hermanos. Tres de ellos lucharon en la Segunda Guerra Mundial. Uno de ellos, Robert Marion Dodgen, cayó en Alemania. Y la última cosa: como integrante de la junta directiva de la Asociación del Stone Mountain, bloqueó la construcción de un monumento a Martin Luther King en el 2015. Por sus actos los conoceréis.
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