¿Bajamos los impuestos?

MERCADOS

El presidente Pedro Sánchez y el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijoo, en la reunión que mantuvieron  en la Moncloa
El presidente Pedro Sánchez y el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijoo, en la reunión que mantuvieron en la Moncloa Alberto Ortega | EUROPA PRESS

01 may 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Zapatero fue quien dijo que «bajar impuestos es de izquierdas» y, con ese convencimiento, hizo lo propio con los tipos del IRPF, incrementó deducciones y puso en marcha la primera reducción al impuesto de sociedades de la historia. Fue en el X Congreso de la Empresa Familiar del año 2007 cuando justificó el anuncio en una política presupuestaria prudente. Cuando habló de la eliminación del impuesto sobre el patrimonio, dijo que una política de reducción fiscal acertada y progresiva puede hacer que los ingresos no solo no se reduzcan, sino que, incluso, aumenten.

El presidente Sánchez sugiere lo contrario hoy en día y advierte del enorme riesgo que supondría esta decisión en un momento de precios elevados. Cabe recordar que España, en el 2007, tenía un 4,2 % de inflación. El presidente insiste en que nadie lo hace en Europa y con este razonamiento, seguido de modo coral por el Gobierno, despacha el debate. Intentan retratar a Alberto Núñez Feijoo como un referente de la rancia derecha española, pendiente de las clases altas, y dispuesto a hacer algo perjudicial, como es calentar aún más la inflación con reducciones fiscales. Según llega un alumno a una facultad de economía, lo primero es explicarle que existe economía positiva y normativa, «lo que es» y «lo que debe ser». El campo hacendístico suele encajar en esto último; así que la carga ideológica suele estar presente. Seguro que esta columna no se escapa a esa máxima. En todo caso, algunos datos son incuestionables.

España sufre inflación de costes. Se sustenta sobre dos ejes: la subida de los precios energéticos y los cuellos de botella de las cadenas de suministro. Por ese motivo, el Banco Central Europeo aún no se ha lanzado a subir los tipos, porque su impacto sería menor y podría acelerar el enfriamiento de la economía. Existe consenso al afirmar que los eslabones de las cadenas de suministro se irán soldando y los precios energéticos se asentarán en una horquilla de entre 95 y 110 dólares el barril brent. Por tanto, la inflación, si no la alimentamos, se irá corrigiendo hacia el 2024.