Tiempos para apretarse el cinturón en el Reino Unido

Juan Francisco Alonso

MERCADOS

VICKIE FLORES

Un informe calcula que las familias perderán 1.200 euros este año debido al alza de la energía y de los alimentos, agravada por el contexto bélico; es la mayor caída desde 1975

19 mar 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

La ola inflacionista que viene azotando al Reino Unido desde 2021 ya le estaba dificultando el conciliar el sueño a más de un británico. Sin embargo, desde el pasado 24 de febrero, cuando el presidente ruso Vladimir Putin decidió lanzar sus tropas sobre Ucrania, ya son muchos los que no pueden pegar ojo, debido a la subida que vienen registrando los precios de los carburantes y los anuncios de que los alimentos irán por la misma vía.

Las preocupaciones están más que justificadas. Al menos esto es lo que se desprende del último informe de la Resolution Foundation, un prestigioso centro de estudios económicos, en el cual se pronostica que el aumento dramático en los precios mundiales del petróleo y el gas impulsará el encarecimiento de la vida en el Reino Unido por encima del 8,4% esta primavera, lo que, por su parte, provocará que los ingresos promedio de los hogares británicos se contraigan hasta un 4 %; es decir unas mil libras (1.200 euros) al año, el mayor descenso anual desde 1975.

Antes de que Putin diera la orden a su Ejército para atacar a su vecino del oeste, la inflación en el Reino Unido ya estaba en el 5,5 %, la tasa más alta en 30 años. Sin embargo, los expertos de la Resolution Foundation advierten ahora de que la escalada de precios no solo no desaparecerá, sino que tenderá aumentar. De materializarse estos temibles augurios, los británicos se enfrentarán un aumento del costo de la vida que no se veía desde 1982.

Pero los peores pronósticos no se quedan ahí: la institución advierte que si el conflicto bélico en el este de Europa no se detiene, para el otoño la inflación podría llegar a los dos dígitos. Las previsiones anteriores ya ponían en duda que el crecimiento económico que el año pasado registró la economía británica, que se expandió un 7,5 %, pueda repetirse este año. Pero ahora ya hay quienes temen que una recesión se encuentre a la vuelta de la esquina.

Desde el Consorcio Británico del Comercio (BRC, por sus siglas en inglés), por ejemplo, ya dan por hecho que la tendencia al alza que venían mostrando sus ventas desaparecerá. «El futuro parece cada vez más incierto, y es poco probable que la demanda actual se sostenga: el coste de la vida continuará subiendo debido a la inflación global, el aumento de la energía y de los impuestos esta primavera. Dado que los hogares enfrentan un ingreso disponible más bajo, el consumo caerá», declaró en días pasados Helen Dickinson, directora de la patronal.

Por eso, en los últimos días, tanto desde la oposición como desde el mundo empresarial, se han renovado los llamamientos para que al Gobierno de Boris descarte su plan de elevar las contribuciones a la sanidad pública a partir del próximo mes y para que además apruebe nuevas ayudas social para los desfavorecidos y los colectivos en riesgo de exclusión.

Unas peticiones que se ven reforzadas por los aterradores datos contenidos en un estudio de la Fundación para la Nueva Economía (NEF), el cual vaticina que un tercio de los hogares (23 millones de personas) no podrán cubrir sus necesidades de alimentación y energía este año. «El coste de la vida está aumentando más rápido que en cualquier otro momento de la historia reciente. Si bien todas las familias se sentirán presionadas en abril, los hogares de ingresos más bajos se verán proporcionalmente más afectados», afirmó Sam Tims, portavoz de la fundación, al diario The Independent. Habrá que ver ahora si el ministro de Economía, Rishi Sunak, toma nota de estos presagios cuando presente las cuentas públicas esta próxima primavera.