Comprender la condición humana

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Un hombre pasa por edificios quemados que fueron alcanzados por bombardeos en la pequeña ciudad de Bordodyanka, cerca de Kiev, Ucrania.
Un hombre pasa por edificios quemados que fueron alcanzados por bombardeos en la pequeña ciudad de Bordodyanka, cerca de Kiev, Ucrania. ALISA YAKUBOVYCH

06 mar 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Las velas corrían de mano en mano. Los sacerdotes, como una legión, iban recorriendo el templo, las encendían y a la vez repartían una oración impresa. A los pocos minutos, cientos de personas, con la catedral llena y a la luz del fuego particular, rezaron. Todos al unísono y en voz alta, por Ucrania, por la paz. Fue en Ambato, Ecuador, y yo era uno de ellos. Pero ellos no eran uno de nosotros, eso creía, eso creí. Me equivoqué. El mundo hoy es Europa, es nuestra guerra. Les importamos y nuestras heridas, nuestra sangre, les importa y les condiciona.

Sé que estamos en una columna financiera, pero es que entender la economía es comprender la condición humana, sus temores, sus miedos y sus esperanzas. Por ello, cada imagen de un golpe de metralla, cada lágrima empática es dolor, pero también es temor al futuro, es incertidumbre. Es la niebla que dejaría en puerto a Blas de Lezo o al mismo Elcano. Impactos directos sobre la confianza del consumidor y las expectativas de inversión empresarial. El entorno económico en el que los asesores de inversión empiezan a sugerirle a sus grandes clientes que se pongan en liquidez y esperen.

Alguno pensará que el riesgo es para un polaco o un moldavo, que Kiev queda muy lejos de Galicia, exactamente 3.854 km a Santiago de Compostela. Cierto, pero la distancia a Berlín no supera en mucho a la que hay entre A Coruña y Girona. Es decir, estamos observando, en tiempo real, una guerra en Europa y no en Asia Menor. Imposible pensar que no va a afectarnos.