El aumento de los recibos de la luz y el gas sumado al recorte de algunos beneficios pone en riesgo a millones de familias de bajos ingresos
15 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.Sin necesidad de esperar por los pronósticos meteorológicos, millones de británicos ya saben que el próximo invierno les pinta frío. ¿La razón? La combinación entre el alza de la factura de la electricidad y del gas, que subirán 12 %; y el recorte que experimentarán algunas ayudas sociales amenaza con colocar a un importante porcentaje de la población en el dilema de tener que escoger si comen, pagan la renta o si se calientan una vez que las temperaturas comiencen a bajar.
Hace unos días, la Oficina británica de los Mercados del Gas y de la Electricidad (Ofgem, por sus siglas en inglés) autorizó a las compañías energéticas a aumentar hasta en 139 libras anuales (164 euros) el recibo anual de la luz y el gas, en compensación por el incremento de hasta 50 % del barril del petróleo y otros hidrocarburos en los últimos seis meses.
El ajuste, el mayor en una década, entrará en vigor en octubre próximo y a partir de allí la factura, de media, de 15 millones de hogares pasará de las 1.138 libras actuales (1.344 euros) hasta las 1.277 (1.508 euros).
Los usuarios con contratos bajo la modalidad de prepago; es decir que desembolsan anticipadamente sus facturas, verán como las mismas crecen un 13,2 % al pasar de 1.156 libras (1.366 euros) a 1.309 (1.547).
Subidas y recortes
El aumento de las tarifas energéticas coincidirá con la decisión del Gobierno de Boris Johnson de poner fin al Furlogh (ERTE británico) y a las 20 libras semanales (24 euros) adicionales que venía dando a los receptores del Universal Credit para ayudarlos a sobrellevar los embates de la pandemia del covid. El Universal Credit es un beneficio que agrupa al antiguo seguro de desempleo, a las ayudas para vivienda y para la manutención de hijos.
En el 2020, 5,5 millones de personas solicitaron el Universal Credit, aseguró la BBC citando fuentes gubernamentales.
El ajuste ha sido duramente criticado por la oposición laborista y por organizaciones como la Acción Energética Nacional (NEA), una agrupación caritativa que busca combatir la pobreza energética. «Tristemente este invierno va a ser increíblemente duro para millones de familias de bajos ingresos. Además del ajuste de la factura de la luz de principios de este año, la Ofgem quiere sumar más miseria a partir de octubre», declaró Peter Smith, director de la NEA a la prensa.
Las organizaciones advierten que el hecho de que millones de personas continúen teletrabajando y que muchos niños sigan estudiando a distancia, o deban seguir haciéndolo debido a la pandemia, representa un reto para las frágiles finanzas de millones de hogares porque supone un mayor consumo de luz y calefacción.
Promesas vacías
Desde Ofgem han intentado, sin mucho éxito, calmar los ánimos. «Un aumento del recibo nunca es bien recibido (…) pero quienes puedan tener problemas para pagarlos deben contactar con la empresas que le suministra la energía para conseguir ayuda y llegar a acuerdos de pago», afirmó Jonathan Brealey, presidente del ente regulador.
Las palabras, sin embargo, suenan vacías, pues de acuerdo a datos que maneja la NEA y otras agrupaciones del país, en torno a unos 480.000 hogares podrían sumarse a los cuatro millones de pobres energéticos que ya hay en el Reino Unido. Medio millón que no hace más que incrementar una situación de vulnerabilidad.