La luz se libra de pagar las renovables

La factura se abaratará hasta un 13 % cuando la financiación de las primas a las tecnologías limpias las asuman eléctricas, gasistas y petroleras. Pero será dentro de cinco años


La Voz

«Si pretendemos que los consumidores opten por una bomba de calor y no por una caldera de gasoil, o que se compren un coche eléctrico y no uno de combustión» hay que rebajar el precio del recibo de la luz. Así explicó hace unos días Manuel García Hernández, director general de Política Energética del Ministerio para la Transición Ecológica, el objetivo principal que persigue el Fondo Nacional para la Sostenibilidad del Sistema Eléctrico (FNSSE), cuya creación está prevista para este año. El Consejo de Ministros del 15 de diciembre aprobó iniciar la tramitación del anteproyecto de ley.

Esa especie de bolsa será la que asuma buena parte de los 7.000 millones que se pagan cada año por las primas concedidas a las energías renovables, de las que se benefician 60.000 instalaciones en todo el país. Ahora las financian los consumidores finales de electricidad cada vez que abonan la factura mensual, y que suponen el 16 % del recibo doméstico, según el ministerio. Sin embargo, dejarán de asumir ese coste de forma progresiva entre este 2021 y el 2025. De este modo, en el 2026, la luz se librará de una de sus hipotecas, con lo que se rebajará en torno a un 13 % para una familia con dos hijos que consuma al año 3.200 kilovatios hora, de acuerdo con los cálculos de Transición Ecológica. Ahorro que vendría muy bien en la actualidad para hacer frente a la escalada de precios que se está produciendo en el mercado mayorista de electricidad. Porque a estos niveles nadie se animará a dejar de contaminar pasándose a la bomba de calor o al coche eléctrico.

Las primas a las renovables será casi el primer coste del sistema del que se liberará el recibo doméstico y que contribuirá a rebajarlo. Casi porque la desaparición del servicio de interrumpibilidad, el verano pasado, que también pagaban los consumidores vía factura, la ha alivia levemente.

Pero alguien tendrá que asumir las primas a las renovables. Y serán las compañías de electricidad, de gas y las petroleras, que tendrán que realizar aportaciones anuales obligatorias para nutrir el FNSSE. El sistema de reparto de la financiación es parecida a la que ya se aplica para sostener el Fondo de Eficiencia Energética y se calculará en función de las ventas de cada empresa.

La aportación será también progresiva a lo largo de los cinco próximos años hasta alcanzar casi 5.000 millones en el 2025.

Como se aprecia en el gráfico que acompaña esta información, las que más tendrán que rascarse el bolsillo serán las petroleras. Y no están contentas, precisamente. Josu Jon Imaz, presidente de la principal operadora del país, Repsol, no tuvo pelos en la lengua para afirmar: «No nos engañemos, esto lo va a pagar el consumidor, y lo va a pagar el consumidor del coche de gasolina, el consumidor del coche de diésel, el que calienta su casa con gas natural, que va a pagar las fiestas pasadas del sector eléctrico». Porque, añadió, «esto no lo vistamos de verde, esto no es para las renovables, esto es para pagar a los fondos de inversión, en algunos casos fondos buitre, que invirtieron en España entre el 2008 y el 2014 en tecnologías que no eran competitivas».

Las eléctricas, en cambio, están satisfechas. De hecho, su discurso de los últimos años siempre ha apuntado hacia la perentoria necesidad de liberar el recibo de los costes con los que se financian decisiones de política energética, como fue la de conceder primas para impulsar la instalación de plantas renovables (eólicas y fotovoltaicas).

El comité de sabios creado por el Gobierno para que analizasen el mejor modo de avanzar en la transición energética publicó en el 2018 sus conclusiones. Y una de ellas era, precisamente, esa, la de limpiar la factura de la luz de costes políticos para repartirlos entre todos los sectores energéticos. El presidente de aquel comité fue Jorge Sanz, ex director general de Política Energética, que, en una entrevista con La Voz de Galicia, avanzaba que «la factura de la luz bajaría un 30 % si la limpiásemos de costes ajenos».

Ese comité de expertos proponía gravar de forma más intensa los combustibles y estimaban que el gasoil debía encarecerse un 28 % para afrontar los costes de la transición.

Esta última recomendación no se tuvo en cuenta. Pero las petroleras ya avisan de que si tienen que poner dinero para sostener el sistema eléctrico, los carburantes subirán de precios: siete céntimos por litro en cinco años. Es decir, que al final repercutirán en el consumidor su aportación al fondo.

Pero el ministerio ya cuenta con que eso pueda ocurrir. Así, la memoria de impacto del anteproyecto de ley de creación del fondo establece que «los impactos sobre los precios finales de los distintos combustibles dependerán del grado con que los comercializadores puedan optar por repercutir, en su caso, las obligaciones de aportación al FNSSE».

En todo caso, la norma prevé el establecimiento de «compensaciones para aquellos consumidores y sectores en los que se constate que ha habido una traslación significativa de dichas contribuciones a los precios finales, de manera que se preserve la competitividad de sectores estratégicos o sometidos a riesgo de deslocalización por competir en mercados globales».

En particular, tendrán derecho a compensación las industrias electrointensivas. De hecho, la principal medida de apoyo recogida para ellas en el estatuto de consumidores electrointensivos es una exención de hasta el 85 % en el pago de los costes de las primas.

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