Turismo de salud en horas bajas

La mesa del sector incorpora a los planes de reactivación a una rama que crecía antes de la crisis a un ritmo del 20 % y que tiene un enorme potencial en Galicia por todos sus recursos termales


Lo primero que se asocia al turismo de salud es el número de españoles que viajan cada año a Turquía para acabar con su calvicie y someterse a un injerto de pelo. Los suculentos dividendos que genera este segmento a las arcas de ese país ha llevado al Gobierno turco a diseñar un plan para convertirse en el tercer mayor destino del turismo médico a nivel mundial en el 2023.

El potencial de España como destino turístico resulta tan indiscutible como lo es el impacto que la crisis sanitaria está causando en el sector. Bien es cierto que el principal escaparate, en el caso español, lo protagoniza el turismo de sol y playa; también lo es el hecho de que a lo largo de los años se ha ido especializando para ofrecer una sólida cartera en el ámbito de la salud y el bienestar. Y es aquí donde Galicia cobra protagonismo. Porque su valor está en sus recursos termales.

Riqueza

En la comunidad gallega, el turismo aportaba al PIB autonómico más de seis mil millones de euros y generaba unos cien mil empleos (un 11 % del total). El covid ha dado un vuelco a las cifras -se prevé una caída del 4 %- y si en líneas generales el sector, en el ámbito de los servicios, resultará de los más perjudicados por el frenazo económico que ha traído consigo la pandemia, uno de sus segmentos, el turismo de salud y sanitario, podría sufrir un desplome con una caída de hasta en el 50 %.

Son los datos que maneja el Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS), quien en las últimas semanas ha advertido de que el cierre de fronteras derivado del covid-19, durante los meses más duros del confinamiento, puede lastrar hasta la mitad el negocio de los que intervienen en esta área, el de la salud. Galicia no es ajena a esta realidad. Los recursos naturales de la comunidad la convierten en la segunda región europea con mayor riqueza en aguas minerales y termales, con un gran potencial sanitario, social y turístico. Hasta el punto de que dispone de una sección específica de formación universitaria con la Cátedra de Hidrología Médica USC-Balnearios de Galicia, y cuenta con un Plan de Turismo Termal impulsado desde la Administración autonómica para la recuperación y el aumento de la capacidad de alojamiento de los balnearios gallegos, para la señalización de las villas termales o para la identificación de oportunidades en este negocio.

Turismo de salud y turismo médico. Dos conceptos distintos, pero que se complementan. Los dos engloban a las personas que viajan de un país a otro para recibir un tratamiento buscando valor tanto en materia de salud como médica. En ocasiones, tiende a confundirse con turismo sanitario que lo practican quienes quieren aprovecharse del sistema sanitario público. De hecho, esta circunstancia tensionó hace unos años las cuentas de la sanidad pública española y dio origen a cambios a nivel nacional y europeo en cuanto a los procedimientos a seguir en la atención sanitaria a ciudadanos extranjeros en la Unión Europea.

Sea como fuere, España está considerado un país, en el ámbito de la UE, con una fuerte proyección en materia de salud. Tanto la dirigida al segmento del bienestar, como el sanitario. La patronal del sector, Alianza de la Sanidad Privada Española (Aspe), señala que el número de personas que viajan a España para someterse a un tratamiento o intervención médica se mantenía, antes de la pandemia, en una tendencia al alza, con tasas de incremento anual de un 20 %.

Conscientes de esta capacidad, la patronal acaba de incorporarse a la Mesa de Turismo y con ello «se crea la oportunidad de forjar una alianza sólida que trabaje para reivindicar y multiplicar el potencial de una actividad que genera cientos de millones de euros en viajes, estancias hoteleras y gasto directo en destinos españoles», reconoció Juan Molas, presidente de la Mesa del Turismo. Para Aspe, esta integración no solo significa garantizar una asistencia de calidad a todos los extranjeros que llegan al país en busca de estos servicios, sino «poner en valor este subsegmento turístico».

Infraestructuras

En el caso de Galicia, la patronal Aspe cuenta con más de una veintena de centros asociados y que se enmarcarían dentro del segmento de servicios médicos. Sumados al potencial en recursos de salud que aportan balnearios, talasos, centros médicos, agencias de viaje, prescriptores y administración, la comunidad estaría en condiciones de mostrarse como un gran potencial turístico en la citada parcela de servicios en el contexto europeo.

Los expertos del sector en la comunidad considera que este subsegmento está llamado a configurarse como una alternativa turística de peso que se reactivará y recuperará las cifras previas a la crisis, una vez se supere la actual circunstancia sanitaria.

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