«Nein, nein, nein»

MERCADOS

HENNING SCHACHTPOOL

05 abr 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace unos años, en lo peor de la crisis de deuda soberana, una palabra repetida retumbaba en todos los foros europeos donde había que tomar decisiones importantes, ante la amenaza de que todo el edificio de la integración económica y monetaria se viniera abajo: «Nein, nein, nein» (no, no y no).

Quien más la repetía ante cualquier propuesta de salida mancomunada del escenario del pánico financiero era la canciller alemana, quien, si bien en otros momentos y otros ámbitos de su gestión se hizo acreedora de un aprecio bastante general, por entonces fue la cara más visible de la insolidaridad de los países del norte de Europa ante unos gravísimos problemas que se manifestaban sobre todo en el sur.

De aquel drama salimos únicamente por la decidida y muy heterodoxa acción del BCE (al que la parte alemana intentó bloquear por todos los medios, incluso recurriendo al Tribunal Constitucional de su país). Luego vinieron años más tranquilos, en los que algunos líderes, como Emmanuel Macron, intentaron aprovechar el contexto de relativa recuperación para proponer reformas en la UEM que evitaran que se volvieran a vivir momentos de total incertidumbre si retornaba la recesión.