La Kardashian de las pestañas


Redacción / La Voz

Acaba de colarse en el exclusivo club de las 50 mujeres más ricas de Estados Unidos. Una lista que, cómo no, elabora Forbes, y en la que solo militan aquellas que han conseguido hacerse millonarias por sí mismas. Le han abierto las puertas de ese selecto grupo porque tiene una empresa que vale más de mil millones de dólares. Y no, no es uno de esos unicornios que pueblan Silicon Valley.

 Lo suyo nada tiene de tecnológico. Se ha hecho rica a fuerza de pestañas. Y no precisamente porque se las haya dejado estudiando para llegar a donde está. Estudiar, estudió. Pero no se ha hecho rica por esa vía. Es que su negocio va de eso. De pestañas. Postizas. De las que se adaptan a la forma de cada ojo y que tan de moda están también aquí en España.

Su nombre: Huda Kattan. Su empresa, la que vale más de mil millones de dólares: Huda Beauty.

De origen iraquí -sus padres llegaron de aquellas tierras persiguiendo el sueño americano-, vino al mundo en Oklahoma en 1983. Estudió en la Universidad de Michigan. Finanzas, para más señas. Y hasta llegó a trabajar en una consultora en Dubái. Pero como a muchos otros -demasiados- a lo largo y ancho del planeta, la crisis le arrebató el empleo. Y decidió entonces reinventarse, dedicarse de lleno a su verdadera pasión: el maquillaje. Volvió a Estados Unidos. Y se fue a Los Ángeles, donde se encuentra una de las escuelas más prestigiosas del sector: la Joe Blasco Makeup Artistry School. Y se matriculó.

Empezó esa nueva aventura -ya de vuelta en Dubái, donde sigue residiendo con su marido y su hija - diseñando y fabricando pestañas postizas para adaptarlas a los ojos de sus clientas. A su hermana Mona se le ocurrió la idea de comercializarlas y la convenció para que lo hiciera. Alya, su otra hermana, le prestó el dinero para hacer realidad su sueño: 6.500 dólares. Corría el año 2013 cuando aquello echó a andar. Hoy Huda Beauty mueve la friolera de 400 millones de dólares. Y mantiene acuerdos con gigantes del sector como Sephora.

Ni que decir tiene que Mona y Alya son directivas de la empresa. Y dueñas de parte de las acciones.

Como las Kardashian, con quienes inevitablemente la comparan, Huda es toda una experta en redes sociales. En esas lides, se las sabe todas. Comenzó en la facultad compartiendo ideas con un grupo de amigas en una suerte de newsletter. Y cuando lanzó su empresa ya cosechaba grandes éxitos en su blog, creado tres años antes con el mismo nombre que luego bautizaría a la compañía. Hoy tiene más de 37 millones de seguidores en Instagram y alimenta constantemente su blog y su canal de Youtube con trucos y tutoriales de belleza. Arrasa con ellos. Y no solo utiliza sus productos y tutoriales. También los de otros.

 Hace dos años, la revista Time la señaló como una de las 25 personas más influyentes en Internet.

 Tantas son las similitudes con el clan Kardashian -aparentemente, al menos- que la llaman la doble de Kim, curiosamente una de las primeras celebrities en pirrarse por sus pestañas. También Eva Longoria y Nicole Richie. Lo que contribuyó, y mucho, al ascenso de Huda. Kim era una fan confesa de la marca de la de Oklahoma, hasta que, siguiendo los pasos de su hermana Kylie, decidió lanzar la suya propia. Un proyecto que le ha reportado jugosos beneficios. KKW Beauty factura ya más de 100 millones de dólares. Y solo han pasado dos años desde aquello. Pero esa es otra historia.

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