Globalización sin árbitros

Xosé Carlos Arias
Xosé Carlos Arias CATEDRÁTICO DE ECONOMÍA DE LA UNIVERSIDADE DE VIGO

MERCADOS

16 may 2019 . Actualizado a las 16:43 h.

Cada día que pasa, y cada dato que llega, van confirmando la percepción de que en los próximos años viviremos una especie de guerra fría tecnológica, con dos grandes potencias en litigio: la consolidada, la de toda la vida, es decir, Estados Unidos, y la emergente, China. Y ese escenario de conflicto se va perfilando en relación con las tecnologías más decisivas, aquellas que más repercuten sobre el resto de la economía (y de la vida social): las digitales. Desde la detención en Canadá, por iniciativa norteamericana, de la vicepresidenta de la compañía Huawei, distintos gobiernos han tomado partido en un juego complejo y tenso que cada vez parece enredarse más.

La clave está en dos hechos. Primero, si bien las principales compañías tecnológicas continúan siendo norteamericanas (Microsoft, Apple, Alphabet y Facebook), el progreso de algunas empresas chinas en esa escala es extraordinariamente rápido, por lo que no cabe descartar que alguna de ellas -como Tencent- ocupe una de las tres primeras posiciones a no muy largo plazo. Recuérdese, a propósito de esto, que el panorama hace unos pocos años era muy diferente al de hoy: hace menos de dos décadas Nokia, Motorola o Blackberry ocupaban las primeras posiciones. ¿Qué ha sido de ellas? Hoy apenas cuentan en el orden tecnológico mundial. Se trata, por tanto, de un panorama empresarial muy fluido y cambiante, en el que eventuales cambios radicales se hacen muy posibles.

El segundo hecho apunta hacia el futuro. Todo sugiere que algunas compañías chinas -y en particular Huawei- han tomado una considerable ventaja en la carrera que ahora mismo parece más decisiva de cara a los próximos cinco, o quizá diez años próximos: la del soporte tecnológico 5G, que podría multiplicar por diez la velocidad de las interconexiones. Ciertamente, de confirmarse este hecho, no dejaría de tener efectos importantes sobre el reparto de la influencia y el poder en la economía global. Eso explica que algunos gobiernos, saltándose los principios de libre mercado que dicen defender, apuesten por poner todo tipo de trabas a los nuevos jugadores, muchos de ellos procedentes de Oriente. Estamos ante lo que se ha llamado, con acierto, la nueva geopolítica del 5G, que podría marcar el escenario de la política internacional en el futuro inmediato.