«Solo el 10 % de las empresas tienen protocolos de acoso»

Experta en relaciones laborales y recursos humanos, dejó un trabajo cómodo y seguro para crear su propia empresa y desarrollarse profesionalmente en el campo de la igualdad laboral, con la elaboración de protocolos y planes de igualdad a los que las empresas suelen ser reacias, aunque menos en Galicia porque hay ayudas de la Xunta. «En Cataluña, en cambio, no las hay», advierte.


Redacción / La Voz

En su carta de presentación en la web de Sandra Cid, Asesoría Consultoría, la administradora única de la empresa habla de su padre: «Él me enseñó todo lo bueno y lo malo en el ámbito laboral, pero sobre todo, me enseñó que no todo vale, que los principales valores que me tenían que perseguir en toda mi carrera son la honestidad, la constancia y el esfuerzo». Toda una declaración de intenciones para una especialista en derecho laboral a la que un día, en plena crisis económica, le ofrecieron el traspaso de una asesoría en Vigo, y aunque al principio dijo que no, el hecho de que seis trabajadoras se quedaran en la calle la convenció.

-¿Siempre quiso tener su propia empresa?

-Sí, cuando acabé los estudios de Relaciones Laborales, en Santiago, empecé a trabajar en el departamento de recursos humanos de El Corte Inglés, y cuando me casé pedí el traslado a Vigo, y estaba muy contenta, pero yo siempre quise ser empresaria. Me especialicé en derecho laboral y monté una asesoría con un socio, pero más adelante me surgió la oportunidad de adquirir una empresa porque la dueña se quería jubilar, y como se quedaban seis personas en la calle me pudo más la parte humana, y la verdad es que tuve un apoyo total de las trabajadoras. Y eso que era el año 2013, en plena crisis, y las empresas que llevábamos empezaron a entrar en concurso de acreedores o a cerrar.

-¿Fue entonces cuando se especializó en temas de igualdad?

-Hice un posgrado de igualdad y un curso de técnico en formación, y sí, me dediqué más en serio a la igualdad, y creé una firma a nivel nacional, Lógica Auditores, que trabaja con asesorías de Canarias, Madrid, Cataluña y Galicia, así damos cobertura a nivel nacional.

-¿La discriminación laboral no entiende de autonomías?

-Hay discriminación en todas partes, en efecto, pero también hay diferencias. En Galicia hay subvenciones para ayudar a las empresas a implantar planes de igualdad o para la conciliación y, por ejemplo, en Cataluña no las hay. Yo voy a una empresa a ofrecerle un plan de igualdad y es más fácil que le interese a una de Galicia que a una de Cataluña, porque aquí hay ayudas.

-¿Los empresarios se van concienciando?

-Es una cuestión muy complicada, lo es en cualquier comunidad. La gente es muy reacia a hablar de los planes de igualdad y de los protocolos de acoso. Les suele dar repelús hablar de esto y eso que el protocolo contra el acoso es obligatorio, pero aún así no lo hacen. Yo les explico que es como el extintor, que no quiere decir que vayan a tener un incendio. Pues esto igual, no tiene por qué darse un caso de acoso, pero si se da, que sepas lo que tienes que hacer. Solo el 10 % tienen el protocolo de prevención y tratamiento de acoso, y solo con que tengan un trabajador, ya es obligatorio.

-¿Los planes de igualdad no son obligatorios?

-Son obligatorios para las empresas con más de 250 trabajadores y para aquellas que lo especifican en su convenio colectivo o si un inspector de trabajo lo requiere. El problema es que en Galicia hay pocas empresas de ese nivel, por eso también me fui al ámbito nacional. Con la nueva ley de contratación pública hay ayudas de la Xunta para que las apliquen y eso las está animando.

Sandra Cid reconoce que hay reticencias en las empresas para abordar cuestiones de igualdad. | m. moralejo

El sanxenxo más familiar

el detalle

«Mi padre trabajaba en Dragados y Construcciones, y cada dos o tres años nos cambiábamos de sitio. Yo nací en Barcelona, pero a los dos años me vine para Galicia. Vivimos en Ponferrada, en Ourense, en Vigo... Pero cuando yo estaba en séptimo de EGB nos tocó en Sanxenxo, y como el alquiler era caro por ser un lugar vacacional, mis padres decidieron comprar y se sintieron tan a gusto que, como al final a mi padre lo nombraron delegado para toda Galicia, nos quedamos allí. Cuando mi padre murió, mi madre decidió quedarse en Sanxenxo. Mi marido es de Vigo y vivimos en Vigo, pero vamos a Sanxenxo siempre que podemos. Tenemos dos niñas de 7 y 3 años y en Sanxenxo nos conocemos todos y nos sentimos en casa. Yo me tomo allí un vino y me olvido de todo». A Sandra le encanta la Marbella gallega, pero también Andalucía. «En agosto, que es cuando Sanxenxo está lleno de gente, solemos irnos quince días, casi siempre a Andalucía porque nos gusta mucho. Es algo tan distinto...»

Me encanta cualquier rincón de Sanxenxo, vamos siempre que podemos porque es donde nos sentimos más a gusto»

«El empresario siempre se justifica y busca una excusa; la desigualdad es algo cultural»

Sandra Cid lucha día a día contra unas reticencias que van más allá del número de mujeres que hay en una empresa o de las desigualdades salariales o las discriminaciones horarias.

-¿Es una cuestión cultural?

-Lo es, y no se percatan de la necesidad de hacerlo, aunque luego la mayoría sí se dan cuenta. Lo que hacemos al entrar es un diagnóstico de la empresa y de sus distintas áreas, luego hacemos un informe y detectamos los problemas y sus posibles soluciones. También hacemos encuestas al personal y normalmente los trabajadores lo agradecen. Por poner un ejemplo, salir un cuarto de hora antes puede suponer que no le tengan que pagar a alguien para que vaya a buscar al niño al colegio, y ellos muchas veces no lo piden y el empresario no lo piensa. Medidas de ese tipo no suponen dinero pero sí beneficios.

-¿Se hace un seguimiento?

-Sí, se elabora un documento final y se hace un seguimiento y se establecen reuniones periódicas porque normalmente tiene una vigencia de cuatro años.

-¿La brecha salarial sigue ahí?

-A veces se comparan puestos que son diferentes, porque puede haber brecha salarial pero no desigualdad. Pero sí se dan muchos casos de diferencias salariales por razón de género para el mismo puesto de trabajo. Nosotros en las auditorías les advertimos de que pueden ser sancionados, pero a veces nos lo ocultan.

-Y luego está el techo de cristal...

-Otra de las cuestiones que analizamos es la promoción interna. Por ejemplo, has ascendido a tres personas y las tres son hombres, ¿por qué? Y siempre se buscan una excusa y ellos mismos se justifican porque es una cuestión cultural. Los que aceptan hacer el plan de igualdad, generalmente después cambian de perspectiva, pero otros no quieren hacerlo porque saben que van a estar vigilados. Lo habitual es que se paren solo a pensar en el número de trabajadores hombres o mujeres que tienen contratados cuando lo importante está en otras cuestiones. Y te ponen excusas: «Es que este es un trabajo masculino». No, eres tú el que lo considera masculino.

-¿Se va avanzando?

-Pasito a pasito, pero va muy despacio.

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