«El poder se conquista pero el hombre no quiere cederlo»

Al inicio del milenio, las aulas universitarias estaban llenas de mujeres que sacaban las mejores notas; y sin embargo, el emprendimiento era cosa de hombres. Por eso se creó Woman Emprende bajo la coordinación de Eva López Barrio, que daba el perfil por conocer tanto el campo académico como la empresa privada. En quince años, el emprendimiento femenino pasó de un 26 a un 40 %.


Redacción / La Voz

Eva López Barrio (Escairón, 1969) estudió Ciencias Económicas en la USC, donde posteriormente hizo un máster en Dirección y Gestión de Comercio y se doctoró en Economía Aplicada. Sus primeros pasos en el mundo laboral los dio en la empresa privada, por eso cuando se creó Uninova (Iniciativas Empresariales Innovadoras) en el Polígono del Tambre de Santiago, ella dio el perfil adecuado «porque conocía el mundo académico y también el de la empresa privada». Desde que a principios del 2000 se creó Woman Emprende, es la coordinadora del programa.

-¿Con qué objetivo nació Woman Emprende?

-El objetivo es asesorar a las mujeres universitarias que quieren crear una empresa, pero también colaboramos con la Secretaría Xeral de Igualdade, que a través del programa Emega ofrece ayudas a emprendedoras para que creen empresas fuertes, que se consoliden y generen empleo.

-¿Por qué se vio esa necesidad?

-La Universidade de Santiago no es una politécnica; por aquella época, estamos hablando en torno al 2004, ya había una mayoría de mujeres en las aulas, y ya con mejores notas. Pero en la incubadora que se había creado a través de Uninova, la mayoría de las empresas estaban promovidas por hombres, porque la universidad no es un ente aislado de la sociedad y el emprendimiento es un mundo muy masculinizado. Fue necesario hacer una reflexión hacia dentro e incorporar la perspectiva de género, que no es solo una cuestión femenina. Por ejemplo, dejar de entender el emprendimiento femenino como una extensión del de los hombres. No tiene por qué ser así, las mujeres pueden crear empresas ambiciosas. Hemos aprendido a aplicar metodologías para corregir las imágenes o el lenguaje.

-¿Como qué?

-Por ejemplo, nombrar en una charla a Carmen Pampín, consejera delegada de Galchimia, en vez de a Steve Jobs. Y se habla de que la mujer corre menos riesgos, pero es que la prudencia también puede ser algo positivo. Hay estereotipos asumidos que repercuten en el emprendimiento, pero también es verdad que, por ejemplo, la forma de liderar de las mujeres es horizontal, son más colaborativas y eso funciona muy bien en las empresas creadas en la universidad, las redes de contacto son diferentes. Pero casi no hay mujeres en los consejos de administración ni en el Ibex 35, ni llega al 20 % las que están en la dirección de las empresas, y eso que son mayoría las que estudian Administración y Dirección de Empresas y las que sacan las mejores notas.

-¿Cree que se alcanzará la igualdad o es una quimera?

-La igualdad ya tenía que haber llegado, pero la igualdad no es un acto espontáneo, tiene que ser intencionado. Queda muy bien en el discurso, pero el poder se conquista, lo que pasa es que el hombre no quiere cederlo, no está dispuesto.

-¿Quince años después es usted optimista?

-Sí, siempre hay que ser optimista, estas acciones van a cambiar el mundo. El 8 de marzo fue un movimiento imparable y no creo que se quede solo en una fecha. Pese a ello, la sociedad patriarcal siempre brota, no hay más que ver cómo los políticos utilizan a la mujer. Y me preocupan esas encuestas en las que los más jóvenes perciben actitudes de acoso como algo normal.

Eva López ayudó a crear en quince años cerca de un centenar de empresas a través de Woman Emprende. | paco rodríguez

«Silicon Valley vendió un estereotipo de programador que es masculino»

El pasado día 14, la Secretaría Xeral de Igualdade y Woman Emprende organizaron un encuentro de emprendedoras que forman parte del programa Emega de la Xunta, y Eva López está más que satisfecha con el resultado: «Se inscribieron 70 emprendedoras, porque cuando la mujer dice que sí, es sí».

-El encuentro coincidió con otras jornadas en la que se reflexionó sobre cómo animar a las alumnas a emprender carreras tecnológicas. ¿No le preocupa que sean tan pocas las que lo hacen?

-En realidad me parece un milagro que haya chicas que opten por el bachillerato tecnológico, porque está estereotipado. Silicon Valley vendió un estereotipo de programador que es masculino, muy agresivo. Los valores femeninos son diferentes y no los tienen solo las mujeres, los tienen también muchos hombres y ellos también se sienten excluidos. Creo que eso es peligroso incluso para el propio sector, porque se coloca al margen de la mayoría de la población. Luego las empresas no dan cubierto las plazas y no dan con los perfiles adecuados, y las mujeres no estamos. Y además, ¿quién genera los contenidos? Tú incluyes en un buscador determinadas palabras y tienen sesgos de género, los propios algoritmos tienen sesgos de género porque quien programa está estereotipado. Amazon tuvo que corregir una campaña en la que buscaba personal y en la que utilizó la inteligencia artificial a través de un algoritmo, y se olvidó de poner que se podían presentar mujeres; fue el propio algoritmo el que las excluyó, pero fue alguien el que lo creó.

-¿Hay un perfil de mujer emprendedora?

-No hay un único perfil, pero sí que se da ese proceso de socialización del que hablábamos.

-¿Como valoran el éxito de estas actuaciones?

-El éxito se puede valorar de muchas formas, porque está también el triunfo personal. Creas una pequeña empresa -nosotros somos partidarios de que sea un equipo- que no tiene por qué ser un proyecto superambicioso que vaya a salir a Bolsa, pero a lo mejor en su entorno da un servicio adecuado, y eso es una empresa exitosa. El éxito no se mide solo en resultados económicos.

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