¿Y cómo va el país?


Vicepresidente del Club Financiero Atlántico

Y cómo va el país? Esta pregunta la hago en cada inicio de curso, y la respuesta es unánime: va mal. Esta semana hice otra: ¿Qué os parece el resultado de Vox en Andalucía? Entre el alumnado más joven no hubo fisuras, fatal. No ocurrió lo mismo con alumnos de último curso. La unanimidad no era tan evidente. La educación superior, a medida que arraiga, los aleja, afortunadamente, de los espacios maniqueos. En donde sí coincidieron todos, fuera cual fuese su edad, es que este resultado nos traerá más incertidumbre económica. Y esto sí que es negativo.

España empieza a estar saturada de mensajes inconclusos y esto solo nos lleva a un destino, quedarnos en casa, protegernos, desconfiar del futuro. Y si esto no llega, nos bombardean con otro mensaje, por otra parte, totalmente correcto: España desacelera. La prueba del nueve para los más pesimistas. ‘¡Ya lo veía yo!’, se reafirman. Y como aún son legión, la desaceleración se acrecienta.

Lo cierto es que uno mismo, acostumbrado a seguir al minuto la actualidad económica, se siente desbordado. ¿Y usted no? ¿Podría decirme qué va a ser de cinco medidas económicas, o de tres, de esas que tanto hemos hablado estos días? ¿Podría darme su hoja de ruta? No la sabrá. Nadie sabe lo que va a pasar. El Gobierno, queriendo dar imagen de hiperactividad, se ha excedido con los globos sonda y el anuncio de medidas impactantes. Algún día aprenderán que el exceso de ruido lo único que provoca es sordera.

En todo caso, si volvemos la vista a Galicia, el mensaje es esperanzador. Hace cuatro años, al término del 2014, teníamos en el régimen general 652.181 afiliados, hoy hay 92.046 más, es decir, alcanzamos los 744.227. Al terminar el año, con las contrataciones de Navidad, es previsible que estemos en los cien mil afiliados. A fecha de noviembre, frente a diciembre del 2014, habríamos incrementado la afiliación al régimen general en un 14,1 %. No es mal dato y supongo que se preguntará por qué no abordo los regímenes especiales. Fácil de explicar, hogar y mar están planos, no se mueven, y autónomos, en Galicia, no aporta. A pesar de los esfuerzos de la Consellería de Economía, ser trabajador autónomo es todavía muy difícil, tanto que cada día hay menos, no más. Para que Galicia sea tierra de empresarios han de cambiar muchas cosas y no tengo nada claro que esos cambios estén entre las principales prioridades de nuestra clase política. Cuando no hay ideología es necesario un enemigo para armar el discurso, y los empresarios somos el recurso fácil de más de una mente inútil.

En todo caso, hemos de seguir preocupados por el desarrollo económico de Lugo y Ourense. De los 92.000 afiliados generados en el régimen general, 78.000 fueron aportados por A Coruña y Pontevedra. Y hacer algo más, poner una alerta naranja sobre la provincia de A Coruña. Evoluciona, pero su ritmo de crecimiento, para el período comparado, es del 13,9 %, inferior al 14,1 % de la autonomía. ¿Entonces, quién tira de las cifras? Pontevedra, y de modo incuestionable. La afiliación ha crecido un 16,4 %, 37.000 afiliados, 3.000 menos que A Coruña, que aportó un total de 40.000. ¿Causas? Muchas, pero esencialmente que ha recuperado con fuerza el pulso industrial y, en el resto de los sectores, también puntúa. Vigo vuelve a estar vivo y Galicia lo nota.

Así que, si alguien me pregunta, ‘¿cómo va el país?’, mi respuesta sería, evoluciona aceptablemente. Por lo tanto, ya sabe, no se deprima, no se quede en casa, baje, recorra sus calles, consuma en sus bares, cene en sus restaurantes, y cómprele a su vecino, que el país no se hace engordando la cuenta de resultados de un americano que vive en Seattle. Se hace con la sonrisa del comerciante que se encuentra al salir del portal. Haga país, y hágalo sin miedo.

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