La casa del futuro será como un rompecabezas

Menos rígida, más sostenible y asequible, capaz de adaptarse. Es lo que propone Emsamble: arquitectura modular de la mano de la innovación tecnológica


Redacción / La Voz

Fabrican primero las piezas en el taller y luego las montan, las ensamblan -módulo a módulo- en el solar o en la parcela escogida por el cliente. Los chicos de Emsamble se fijaron en el sector de la automoción no solo para sacar adelante su proyecto, también (y sobre todo) para inspirarse en su modelo: «Nuestro primer objetivo fue el de mejorar y optimizar la forma en la que se construyen los edificios -advierten-. Creíamos que podíamos aplicar modelos de fabricación similares a los de esta industria para mejorar la calidad de la construcción, hacerla más sostenible y a la vez reducir sustancialmente los plazos de ejecución». Había un segundo objetivo: ofrecer a la sociedad una arquitectura menos rígida, que se adaptase con flexibilidad a los cambios de necesidades de los usuarios y que tuviese un menor impacto ambiental. «El modelo de construcción que todavía hoy se sigue aplicando es un modelo de economía lineal (construir-usar-abandonar-demoler) que, además, genera ingentes cantidades de residuos -desarrollan-. Actualmente son centenares de miles los edificios que están vacíos y que son potenciales residuos porque, tal como fueron construidos, no es rentable su transformación o reubicación para otros usos y lugares». Emsamble ofrece al cliente soluciones personalizadas, que se adaptan tanto a sus necesidades como a sus capacidades económicas, pero que además pueden ser reconvertidas en el futuro, dedicadas a otros usos, reubicadas, transformando el modelo -mantiene el equipo de arquitectos e ingenieros- en un modelo de economía circular.

Trabajan desde Galicia -todo el proceso de diseño, fabricación y ensamblaje se lleva a cabo desde aquí- y lo hacen tanto para particulares como para empresas, para el sector residencial y para el comercial-industrial, centrándose, en este caso, en «aquellos empresarios que necesitan para el desarrollo de su actividad espacios diáfanos, flexibles, reconfigurables y reubicables para adaptarse a los cambios que continuamente afectan a su actividad». Son cinco en la oficina de proyectos -Sergio Sampedro, ingeniero, y Ángel Ramos, arquitecto, trabajan codo con codo con el estudio de arquitectura STGO y MASBIM, expertos en tecnologías de la información aplicadas a la construcción-, una competente plantilla a la que se suma el personal que da el callo en el taller, en la fase del montaje. Juntos, pronto superarán la treintena.

Se mueven como pez en el agua, con múltiples e interesantes proyectos en cartera que ponen de manifiesto que la construcción ha pasado años distraída, obviando los avances tecnológicos. Ellos, sin embargo, han sabido captarlos al vuelo, sujetarlos y aplicarlos a la edificación y a la urbanización. ¿Ejemplos? «Actualmente estamos inmersos en proyectos tan diversos como un hotel y viviendas en Panamá, varias viviendas unifamiliares en Galicia, fachadas abalconadas-premontadas para varios edificios de Francia, un edificio de dos plantas que irá situado sobre otro rehabilitado en el casco histórico de Ferrol, donde también trabajamos en aulas escolares, o un prototipo experimental en colaboración con las escuelas de arquitectura y aparejadores de la UdC», revelan. Su modelo, basado en la construcción modular, no solo se traduce en viviendas sostenibles y personalizadas al gusto del cliente (y, por tanto, exclusivas), sino también exportables. «El edificio se elabora prácticamente al 100 % en un taller, con lo que transportamos producto terminado; al no precisar desplazar equipos y máquinas para su terminación en obra, es comercializable en territorios amplios, nacional e internacionalmente». Es también reconfigurable: «Se puede ampliar, reducir o cambiar en dos o tres días sin obras de demolición».

La innovación y la tecnología, insisten desde Emsamble, es clave en su proyecto, clave para darle al usuario «algo mejor». Elegido como uno de los mejores de esta edición de Vía Galicia, detallan que la sistematización y la especialización en todas las operaciones asociadas al proceso de fabricación permite que los plazos de ejecución de las obras sean hasta cuatro veces más rápidos: «Para una casa de 70 metros cuadrados estamos hablando de unas 10 semanas de fabricación y 2 días de montaje en la parcela». ¿Y precios? «En cuanto al coste, el hecho de no tener modelos estándar hace que la horquilla sea muy amplia en función de la tipología de cada proyecto y los materiales, pero un precio de referencia para una vivienda unifamiliar con acabados estándar se situaría alrededor de 1.000 euros por metro cuadrado».

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