«Por precio te quita un cliente cualquiera; por calidad, no»

Susana Luaña Louzao
Susana Luaña SANTIAGO / LA VOZ

MERCADOS

MARTINA MISER

Tras su divorcio se vio sola con dos niños pequeños y tenía dos salidas: la hostelería familiar o la comercialización de marisco, que ya conocía por sus años de casada. Se decantó por lo segundo y empezó de prestado en un local de una amiga. Veinte años después, Linamar tiene un centenar de trabajadores y factura 22 millones al año. «Sí, crecimos, pero espero que nunca perdamos el alma».

15 abr 2018 . Actualizado a las 05:11 h.

De una oficina provisional en un bajo de Sanxenxo a una nave de 7.000 metros cuadrados en el puerto de Tragove (Cambados). Así podría resumirse la trayectoria profesional de Lina Solla (Raxó-Poio, 1968), gerente de uno de los mayores grupos de comercialización y producción de marisco en Galicia. Y todo porque un día se divorció...

-¿El divorcio fue una oportunidad?

-Creo que sí, todo en la vida pasa por algo. Lo cómodo sería quedarme en el hostal de mis padres, pero no me gustaba la hostelería y el sector ya lo conocía porque de casada ya trabajaba en una depuradora.

-Y le salió bien...

-Me salió regularmente bien. También tengo que decir que yo no sufrí discriminación alguna por ser mujer, quizá con los bancos, pero nada más. Cuando me metí en esta nave tenía veinte millones de pesetas para el primer pago, y me daban facilidades, que fuera pagando. Pero se hundió el Prestige y cerraron el grifo. Salí adelante gracias al apoyo del sector bateeiro y de mi familia. Mi madre rescató el plan de pensiones, mi hermano hipotecó su negocio... Estoy aquí por todos ellos, pero creo que después tampoco les fallé. La gente me pregunta que cómo lo hice, y yo creo que fue huyendo hacia delante. Tengo llorado mucho y reído mucho, pero no hay nada en el mundo que me guste más.