Milagro de Navidad para el pandoro

María Signo ROMA / LA VOZ

MERCADOS

Una campaña a pie de calle y en redes sociales de los trabajadores salva a Melegatti, la empresa italiana que produce uno de los dulces más típicos de país transalpino

17 dic 2017 . Actualizado a las 04:59 h.

Hace apenas un par de meses, en Melegatti, la empresa italiana que elabora los pandoros, uno de los dulces más típicos del país, lo veían todo muy negro. Las finanzas de la compañía eran desastrosas y por eso se asomaba al abismo. El caso es que los trabajadores se pusieron manos a la obra y entre el boca a boca y las redes sociales han conseguido vender un millón y medio de pandoros. Un respiro para la casa, que pese a todo ha tenido que apagar sus hornos, aunque con la esperanza de volverlos a encender para preparar la campaña de primavera, cuando otro dulce, la colomba, invade las mesas italianas.

La razón de la suspensión de la producción es la temporalidad del producto: después de estas fiestas, los pandoro y los panettoni se venden en los supermercados más baratos que el pan. Así las cosas, el director general de Melegatti, Luca Quagini, reconoce estar contento con los resultados, sobre todo al recordar que a mitad de octubre creía que no habría producción navideña: «La respuesta de los clientes ha sido óptima y se ha demostrado que este es un producto fantástico».

El cartón azul del pandoro Melegatti forma parte de la navidades italianas desde 1894, cuando el pastelero de Verona Domenico Melegatti registró la receta de un dulce que se basaba en la tradición de su ciudad. Gracias a él, el pandoro no solo llegó a todos los rincones del país, sino que fue también el primero que llevó este dulce por todo el mundo. La leyenda cuenta que fue bautizado como «pan de oro» por un mozo de la pastelería tras ver una porción iluminada por el sol. Empezaba así una época de éxitos hasta la muerte, en el 2005, de Salvatore Ronca, empresario y ex piloto de coches, que controlaba la empresa con mano firme. En ese momento, emulando a Capuletos y Montescos, empezó la guerra entre las familias Ronca y Turco, propietarias de la empresa. Denuncias, mala gestión y, sobre todo, malas inversiones, han desatado la actual crisis de una empresa que cuenta con 90 trabajadores fijos y casi 300 eventuales, todos ellos a punto de perder el trabajo.

En el 2016, Melegatti facturó 70 millones de euros, pero tiene 40 millones de euros de deuda, en gran parte a causa de inversiones como la de la nueva planta de elaboración de cruasanes, que costó 15 millones de euros y que fue inaugurada a principios del 2016, pero de la que apenas han salido dulces. La intención era la de seguir el camino iniciado por la rival Bauli de diversificar la producción y no centrarse solo en productos estacionales. Ya antes, en el 2015, un par de campañas publicitarias equivocadas pusieron a Melegatti al borde de la crisis, sobre todo de imagen cuando el lanzamiento de la línea de bollería fue acusado de homofobia.

En octubre pasado saltó la alarma en la empresa ya que, tras meses sin pagar salarios, se vio obligada a parar la producción por no poder pagar a sus proveedores. El momento era crítico, toda vez que se comprometía la campaña navideña. En el último momento, la ayuda llegó del fondo maltés Abalone, que prestó seis millones de euros para poder servir los pandoro navideños, y otros diez para poder producir también el dulce de pascua, la colomba. Los trabajadores confían en que la solución final llegue gracias a este fondo, que podría poner fin a la larga guerra entre los socios. Otra solución podría ser la venta de la empresa, aunque los hermanos Michele y Francesco Turco, accionistas minoritarios, se han mostrado dispuestos a hacerse con el timón de la compañía, hoy en manos de la viuda de Salvatore Ronca, Emanuela Perazzoli y su hija Gigliola.

Cualquier solución pasa antes por la negociación de la deuda con los bancos y con los proveedores y por establecer un plan industrial que haga de nuevo viable la empresa sin volver a poner en juego la desaparición de una marca con una historia tan importante en Italia.