Monbus explora la conducción eficiente para sus 700 buses

La firma lucense, que recorre una media de 200 millones de kilómetros al año, pretende ahorrar combustible y reducir emisiones de gases

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Lugo / La Voz

La conducción eficiente es un reto para una empresa de transporte como Monbus, con una flota de 700 vehículos, que recorren anualmente una media de 200 millones de kilómetros por carreteras españolas y extranjeras. Lo es no solo por la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera, sino también por el ahorro económico que representa. La diferencia entre guiar un vehículo pesado siguiendo una serie de recomendaciones que figuran en el Manual de conducción eficiente para conductores de vehículos industriales, del IDAE, a no hacerlo puede suponer una diferencia de entre un 10 % y un 15 % en el consumo, porcentajes nada desdeñables en flotas como las del grupo gallego, que inciden en su cuenta de resultados.

Fuentes de Monbus aseguran que la conducción eficiente es un firme compromiso de la compañía desde hace años, que la han llevado a dar los pasos necesarios y a introducir las correcciones oportunas para conseguir para cuatro de las empresas del grupo la certificación EA 0050 de sistema de gestión de conducción eficiente de vehículos industriales.

Esta certificación establece el control de una serie de parámetros como la velocidad media, el consumo de combustible o el uso del embrague. Para medir todos estos parámetros, Monbus ha desarrollado un sistema informático para almacenar los datos y procesarlos.

Antonio Solozarno, responsable de PTC Escuela, es experto en conducción eficiente y fiel defensor de que las normas para reducir la emisión de gases de efecto invernadero, que lleva aparejado el ahorro energético, se apliquen en la vida diaria. Solozarno adiestra a conductores para que cambien una serie de hábitos que, a la larga, dan buenos resultados. Reconoce que son especialmente interesantes para grandes flotas porque estas medidas se reflejan en sus cuentas de resultados. Y admite que se ha encontrado con las reticencias de algún chófer.

Su método consiste en valorar y monitorizar, mediante el ordenador de abordo, a cada alumno en un recorrido de 20 minutos por un circuito que incluye ciudad, carretera y autopista. Las clases son en grupo, lo que permite un mayor volumen de datos para el estudio sobre los consumos.

Después de esta primera prueba, comparan los valores de cada uno de los alumnos e inician las clases teóricas sobre las técnicas de conducción según el decálogo que ha hecho público el Ministerio de Fomento y que son de acceso público.

Después de las nociones aprendidas, cada alumno vuelve a realizar el mismo recorrido monitorizado, esta vez aplicando el decálogo. Al final del curso, que dura entre tres y cuatro horas, estudian los resultados y obtienen conclusiones.

Es difícil, señala Antonio Solozarno, saber con exactitud el ahorro económico y la reducción de emisiones porque cada recorrido, aunque sea en la misma ruta, puede ser diferente. El viento en contra en una autopista puede introducir variaciones significativas.

La apuesta de Monbus le ha permitido identificar comportamientos no deseados al volante para poder corregirlos y establecer áreas de mejora en los estilos de conducción.

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