Nidos de pájaro a precio de oro

La demanda entre los ciudadanos del gigante asiático para usar en medicina tradicional y en la gastronomía estos productos procedentes de Malasia no para de aumentar


Pekín / La Voz

 Para llegar a la cueva de Gomantong, en la parte malasia de la isla de Borneo, hay que cruzar una porción de la jungla que la hace atractiva. Por un pasillo de madera, el visitante más afortunado puede divisar pequeños monos rojos o incluso una familia de orangutanes que habitan cerca de la gruta. Cuando se abre un claro, la enorme pared de roca y su cavidad impresionan. «Prohibido tocar los nidos», nos advierten, justo antes de entrar, los operarios que vigilan que su negocio no se vea mermado.

«Se recolectan los nidos tres veces al año y en cada recolección se extraen entre cuatro y cinco toneladas de este producto. Todo se vende a China», explica a La Voz Arshad Gabun, hoy taxista pero que hace años trabajó en una de las empresas que procesan, limpian y comercializan estos manjares a ojos de los chinos. Ahora Arshad disfruta llevando a los turistas más intrépidos a esta peculiar cueva, a la que, según dice, «no se atreve a entrar cualquiera» por el fuerte olor a excrementos que reina en el lugar y la presencia constante de murciélagos.

Desde abajo, los nidos parecen pequeñas bolas marrones apiñadas en las paredes donde la luz se adentra en la cueva. Los construyen los vencejos, unas aves similares a las golondrinas que con su saliva van uniendo las pequeñas ramas. Paradójicamente, en este ambiente tan poco sugerente se produce un auténtico manjar para los paladares chinos y por el hecho de producirse en plena naturaleza su precio es aún mayor. Estos nidos se venden a 1.400 euros el kilo, un precio que asciende a 3.000 euros si se compran una vez procesados.

Según datos oficiales, hay más de 20.000 recolectores de estos nidos en Malasia en un negocio que maneja grandes cantidades de euros pero que también tiene sus vacas flacas. «Desde marzo hasta junio ha habido una prohibición de recolectarlos por un brote de gripe aviar, te puedes imaginar lo que cayeron los precios», cuenta Ahmad Shabery, uno de los vigilantes de la gruta justo antes de iniciar su turno de seis horas de vigilancia.

El secreto de este lucrativo negocio es el gran valor que estos nidos tienen principalmente para los chinos. La medicina tradicional les atribuye propiedades curativas para varias enfermedades e incluso se fabrican varios cosméticos faciales procesando los nidos, pero sin duda la mayoría van destinados a las cocinas de los restaurantes más lujosos, donde la sopa de nido de golondrina suele ser el plato más caro.

Escasez de producto

Solo 17 compañías malasias especializadas en la comercialización de los nidos ya procesados tienen permiso para exportar a China, lo que explica la exclusividad del producto debido a su escasez. El sector pide ahora a las autoridades malasias más apoyos para hacer que el negocio crezca. «Para aprovechar la demanda, es necesario fomentar la creación de más granjas, lo que creará más puestos de trabajo y se podrán recoger más nidos», se queja Wong Nguie Jin, director general de Wing Shen, una compañía exportadora de este producto. Es justo lo que se está fomentando en Indonesia y Vietnam, también productores de esta exclusiva y peculiar delicia gastronómica china.

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