Otra forma de entender la economía

La economía circular aspira a transformar el planeta: mejora el uso de los recursos y aporta valor agregado a los negocios de una forma sostenible y dirigida a las futuras generaciones

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Redacción / La Voz

Pese a los avances tecnológicos, pese a los profundos cambios a los que asistimos y a la creencia instalada en el imaginario colectivo de que todo es hoy radicalmente distinto frente al pasado reciente, lo cierto es que el sistema de producción y consumo que sostiene las economías occidentales no ha variado en más de dos siglos. El mundo sigue creciendo apoyado en los principios que inspiraron la primera revolución industrial: la extracción de materias primas, la producción de bienes, el consumo y la generación de residuos. Pero el modelo no es sostenible. El aumento de la población mundial y la escasez de recursos están alimentando un cambio de paradigma: del concepto de producir-usar-tirar al uso eficiente y competitivo de los recursos. Es lo que se ha dado a conocer como economía circular.

Una innovación radical en los sistemas de producción y consumo basado en tres principios: la preservación de las fuentes de materias primas finitas, su optimización reciclando los productos y la minimización del impacto en el entorno. Autoridades y expertos coinciden en señalar que la economía circular representa una enorme oportunidad para Europa, tanto por las mejoras de carácter ambiental como por las sociales. No en vano, los cálculos de la UE advierten que solo la aplicación de las normas vigentes en materia de gestión de residuos generaría 400.000 puestos de trabajo en los estados miembros, de los que 52.000 se localizarían en España.

Sea como fuere, es este un cambio de modelo que ha de sustentarse en el desacoplamiento del crecimiento económico respecto de las presiones ambientales derivadas del consumo de recursos y la generación de residuos. Todo un reto de cara al futuro.

Aunque empiezan a aparecer señales que sugieren que la economía circular ha venido para quedarse. Así, por ejemplo, la productividad de los recursos en el conjunto de la UE ha mejorado de manera constante desde los 1,52 euros por kilo del año 2002 a 1,95 euros/Kg. en el 2014, incrementos muy por encima de los registrados por el PIB en este período. Estos son los principios que inspiran y dan forma a la nueva economía circular:

1Diseñar la prevención de residuos. Los productos y servicios se pueden concebir en origen de tal forma que produzcan menos desechos a posteriori. Es una parte de lo que se ha bautizado como ecodiseño. Esto es, se debe pensar cómo dar una segunda vida útil al objeto a partir del diseño, con nuevos valores añadidos, para reducir ulteriores insumos de materiales y energía.

2Resiliencia a través de la diversidad. Los productos y servicios tienen que adaptarse a distintos usos a lo largo de su ciclo de vida. Para ello, tendrán que ser más simples, modulares y versátiles, con lo que se limitará la obsolescencia de los mismos.

3Energías renovables. La economía circular deposita en los recursos renovables, por su potencial virtualmente ilimitado, uno de sus pilares estratégicos dado que, con ello, se reduce el impacto al medio ambiente: emisiones de gases invernadero, vertidos tóxicos....

4Los residuos son comida. Es este un principio que de, alguna forma, retorna al pasado. Los desechos, pues, ya no son rechazados, sino que se transforman en un recurso valioso. Por ejemplo, con su reutilización biorestaurativa en ciclos de materiales tecnológicos a través de simbiosis industriales, es decir, aprovechando una industria los recursos descartados por otra.

5Trabajar en red. Es este elemento clave de esta nueva forma de pensar la economía. El elemento central se basa en establecer relaciones entre los distintos operadores, generando un enfoque de flujos y reservas, orientado a la circularidad y la transformación social y del medio natural.

6Pensar localmente. Las organizaciones y comunidades están influenciadas por su contexto y por eso tienen una relación dinámica de proximidad. Esta relación puede dar pautas para aprovechar al máximo los recursos y favorecer la capacidad creativa e innovadora local.

7Pensar en cascada. Este principio de la economía circular propone maximizar el valor de una materia prima o un bien secundario definiendo todas sus funciones concretas, de tal modo que se reintroduzca en una parte del ciclo de vida de su mismo uso o de otro distinto localizado en el marco de aplicación de esta filosofía circular. Traducido a un ejemplo, es lo que ocurre con la valorización de residuos orgánicos en la agricultura, transformados por algunas empresas para ayudar a producir vegetales que a su vez vuelven a la cadena alimentaria, emulando así los ciclos de la naturaleza y abandonando la economía lineal (producir, usar y tirar) para dar vida a un modelo circular.

8El enfoque del rendimiento. El análisis de la vida útil de un recurso ha de estar orientado decididamente a la creación de beneficios múltiples, incluyendo valores añadidos, puestos de trabajo y la reducción de los consumos de materias primas.

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