¿Con cuál de todos me quedo?

El servicio de música en «streaming» de Apple ha aterrizado esta semana en el mercado, polémica mediante, dispuesto a destronar a sus principales rivales: Spotify, Deezer y Tidal


Apple Music irrumpe escarmentado en el mercado del streaming. Taylor Swift, que desertó de Spotify hace un tiempo, desencantada con el jornal que recibían en última instancia los artistas por ceder su música a la red, le plantó cara a los chicos del valle californiano. Apple prometió inaugurar su servicio ofreciendo tres meses de música gratuita, un generoso gesto que implicaba una decisión menos amable en la retaguardia: la intención, durante esos 90 días, de no destinar ni un duro a los integrantes de su catálogo. La estrella del pop se bajó del carro. Y Apple, resignada, cambió las reglas. Ahora, con Swift en exclusiva, ya tiene al menos una réplica para quienes creen que Apple Music es un nuevo Spotify. Aquí, el resto de ventajas y puntos débiles de las actuales plataformas on line:

Spotify

Spotify

Lo que sí

Spotify ofrece, en primer lugar, la posibilidad de acceder gratis a su vasta biblioteca de artistas. El actual líder de la música en streaming cuenta con dos modalidades de suscripción: la free, que incluye publicidad entre canciones, y la premium, que por 9,99 euros al mes da acceso a su catálogo de forma ilimitada, sin anuncios, desde el ordenador y también desde los dispositivos móviles. La calidad de la música es alta (llega hasta los 320 kilobits por segundo) y el servicio es compatible con diferentes dispositivos, sea cual sea su sistema operativo. Posee, además de la versión de escritorio y las aplicaciones móviles, una versión web que permite acceder al perfil personal desde cualquier ordenador. La compañía tiene cerrado un acuerdo con Movistar que implica descuentos para sus clientes y es, de todas, la más accesible. Para registrarse no es necesario introducir datos bancarios.

Lo que no

El plan gratuito del que tanto presume Spotify tiene algunos inconvenientes. Principalmente, las incómodas interrupciones publicitarias, pero, además, desde el móvil la compañía solo permite escuchar canciones de forma aleatoria. No podemos elegir escuchar una canción concreta, pero sí una lista de reproducción. Aún así, es el único servicio que abre su biblioteca sin coste alguno a este tipo de dispositivos. La calidad de sonido que ofrece la versión free tampoco es tan buena como la de la opción de pago o la del resto de servicios. Y el gran talón de Aquiles de la plataforma: a pesar de acumular más de 30 millones de títulos, carece de grandes figuras como los Beatles, Prince, Thom Yorke o Taylor Swift. Algunos, por imposibilidad de conseguir los derechos y otros, por decisión particular, ética y económica, del propio artista.

Apple Music

Apple Music

Lo que sí

Ofrece tres meses de suscripción gratis. Y después de bajar la guardia y acceder a pagarle a sus artistas durante este arranque, cuenta con el respaldo de Taylor Swift: su música, su imagen y su ruidosa campaña. Pero la gran ventaja de los californianos es su integración gratuita con iTunes Match. ¿Qué significa esto? Que toda la biblioteca de iTunes que el usuario haya subido a la nube se integrará ahora en este programa. El catálogo no será solo el catálogo de Apple Music. El catálogo será el catálogo que quiera el usuario. Con sus canciones, sus discos particulares que ya haya comprado previamente. Otro de sus puntos fuertes es la suscripción familiar , actualmente la más económica del mercado: 14,99 euros para seis miembros frente a los 29,99 de Spotify para cinco. Siri también juega un papel importante. El usuario puede pedirle canciones y el asistente se las buscará. Más cosas: una radio mundial que sonará 24 horas y blogs de los artistas.

Lo que no

Mientras la calidad máxima del sonido de Spotify es de 320 kilobits por segundo, la de Apple Music se queda en los 256. A esto se suma que, de momento, solo los dispositivos de la manzana pueden disfrutar de este servicio. Su aplicación para Android no llegará hasta el próximo otoño y los aparatos con Windows Phone, BlackBerry y Linux se quedarán fuera. También carece -y no parece que vaya a contar con ella- de una versión web. Spotify es además compatible con otros dispositivos como consolas y algunas marcas de televisores. Y, sobre todo, con smart tv. También hay que tener en cuenta que en el momento de la suscripción, aunque los 90 primeros días vayan a estar exentos de coste, la plataforma le reclama con urgencia al usuario los datos de su tarjeta de crédito. Cuando pase este período de derroche, procederá a hacer el pago de afiliación.

Deezer

Deezer

Lo que sí

Esta alternativa también alardea de tener un fondo compuesto por más de 30 millones de canciones. Su precio, sin embargo, varía con respecto a Spotify y a la recién estrenada plataforma de Apple, con una opción que cae hasta los 4,99 euros al mes. Eso sí, esta cuota solo da acceso desde el ordenador. Para escuchar música en el móvil o la tableta, el usuario deberá desembolsar la misma cantidad que en los dos servicios anteriores. Como en la compañía del logo verde, su oferta se completa con una opción gratuita con anuncios. A su catálogo dilatado, su versatilidad en cuanto a soportes y su variedad de precios se suman interesantes funciones sociales.

Lo que no

Aunque su inventario no es pobre, sí es cierto que es cuenta con muchas más lagunas que el de la competencia. A pesar de haber mejorado mucho, Deezeer debe pulir, además, las interfaces de sus aplicaciones y, al igual que sucede con Spotify, presenta calidades muy bajas en su opción gratuita. También un inconveniente significativo para aquellas personas que no dominan el inglés: todo su soporte técnico está en este idioma. En cuanto a su precio, a pesar de contar con una opción gratuita y otra intermedia, con el teléfono móvil solo se puede acceder a la música desde la versión premium.

Tidal

Tidal

Lo que sí

Tidal es la plataforma de música en streaming del rapero Jay-Z, marido de Beyoncé. Nació como alternativa de calidad a Spotify, respaldada por artistas de la talla de Madonna, Rihanna, Beyoncé, Alicia Keys o Kanye West. El servicio no está orientado al público en general, sino que se presenta como una herramienta premium, con dos versiones, ninguna de ellas gratuita: una por 9,99 euros y otra, por 19,99. Vídeos musicales de alta definición, contenido editorial elaborado y calidad de sonido lossless es lo que recibe el usuario por desembolsar una cantidad más elevada que en los anteriores servicios.

Lo que no

El exclusivo servicio no cuajó como sus creadores esperaban que lo hiciera. Seis meses después de su presentación se esfumó de la lista de aplicaciones más descargadas. Poco a poco, sus grandes defensores empezaron a darle la espalda a este «servicio de los artistas» y solo unos pocos terminaron lanzando alguna novedad musical en exclusiva a través de esta vía. Tidal resbala porque prometió ser una gran revolución en el mercado del streaming y, en definitiva, no ofrece nada más que sus rivales directos. Quizás sí algo mejor, pero no nada más. Y la calidad, la ofrecen demasiado cara para el usuario medio.

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