Frinsa se hace con el 50 % del capital de la tercera conservera de Portugal

A Poveira dispone de una planta en Póvoa de Varzim y factura 24 millones


Redacción

Ya lo advertía en su memoria de cierre del ejercicio pasado: que quería crecer y expandirse, ya fuese mediante adquisiciones o a través de acuerdos comerciales con otros fabricantes de conservas. Y para el que por ahora ha sido su último movimiento empresarial, ha elegido la primera vía. La conservera Frinsa (Frigoríficos del Noroeste), con sede social en Ribeira, ha tirado de chequera para comprar la mitad de la portuguesa A Poveira, la tercera mayor conservera del país vecino, según recogió el diario luso Expresso. La cifra por la que se ha extendido, sin embargo, no ha trascendido.

Para entrar en A Poveira, la firma ribeirense se ha hecho con el paquete de acciones que desde el 2013 controlaban los empresarios Gonçalo Moreira -hijo de Rui Moreira, alcalde de Oporto- y Sérgio Real, explica Alimarket citando fuentes del Expresso. Así las cosas, en el consejo de administración de la conservera lusa, la familia Carregal se sentará a partir de ahora con los otros dos propietarios, Rui Ferreira y António Cunha.

 La compañía lusa, que cuenta con una fábrica en Póvoa de Varzim -renovada en el 2013-, factura 24 millones de euros y una plantilla de 250 empleados, frente a los 508 millones de la gallega -con un beneficio de 31 millones en el 2018- y emplea a más de 1.300 personas.

La entrada en la empresa portuguesa permite a la ribeirense engordar el peso de otras variedades diferentes al atún en su producción, como es el caso de la sardina, una de las especialidades, junto a la caballa y el bacalao, de las líneas de A Poveira.

A diferencia de Frinsa, más enfocada a la marca blanca (MDD), la portuguesa opera con varias marcas propias, de las cuales Minerva -de calidad superior, fabricación artesanal y con una línea bio-, y Capitão Poveiro, referente en el mercado nacional y excolonias portuguesas, son las más conocidas.

Red comercial

Con la compra de la conservera, Frinsa refuerza su presencia en el mercado portugués, donde ya disponía de una filial dedicada en exclusiva a la comercialización de producto, no a la fabricación. Precisamente esa es otra de las apuestas de la compañía ribeirense para crecer: generar una red vendedora propia que le ha permitido ir eliminando intermediarios de la cadena de valor y obtener ahorros que invierte en conseguir nuevos clientes en otros mercados. Esa red ya se extiende por Italia, Francia, Alemania, el Reino Unido, Polonia, Rumanía y Singapur. La filial en Asia será en el futuro la central de compras del grupo, aprovechando su proximidad al epicentro del mercado del atún, que continuará siendo la principal materia prima para Frinsa.

Frinsa: 508 millones €

La compañía tuvo un beneficio de 31 millones en el 2018 y emplea a 1.300 personas.

A Poveira: 24 millones €

Con 250 empleados, más que atún enlata sardina, caballa y bacalao.

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