La ley de buceo profesional acaba con la extracción tradicional del longueirón

Mariscadores fisterráns acusan a Fomento de total ignorancia sobre su forma de vida


cee / la voz

Si el real decreto por el que «se determinan las condiciones de seguridad en las actividades de buceo en aguas marítimas españolas» -como lo define la Dirección General de la Marina Mercante y la Secretaría General de Transportes- sale adelante como está, la manera tradicional de extraer navaja y longueirón en Fisterra, y en otras zonas de Galicia, directamente desaparece. De ahí que la propuesta de estos organismos, dependientes del Ministerio de Fomento, fechada el pasado día 1 y que ahora se está dando a conocer entre los colectivos profesionales, haya soliviantado los ánimos en la Costa da Morte, y particularmente en Fisterra. El longueirón es su producto emblema y que se acabe con la posibilidad de extraerlo en apnea, o a pulmón como se conoce la técnica a nivel popular, es un golpe demasiado duro que no están dispuestos a soportar.

Por eso, el lunes por la tarde se celebró una reunión en la cofradía de Fisterra para consensuar las alegaciones a presentar, y en la que se pudo escuchar de todo menos alabanzas hacia la propuesta. De hecho, algunos profesionales incidieron en que solo una ignorancia total por parte de la Administración sobre cuáles son sus condiciones de trabajo y forma de vida puede explicar que se intente aprobar una normativa de este tipo.

Las críticas son varias, pero la clave de todo está en el apartado c del artículo 17 en el que se recoge que «queda prohibida la práctica del buceo libre o en apnea para las modalidades de buceo profesional y de buceo extractivo». De llevarse a cabo implicaría directamente que la única forma de mariscar solénidos (la familia a la que pertenecen estos bivalvos) es con respiración asistida, bien mediante equipos autónomos o suministro de aire desde la superficie. Al margen del coste y las limitaciones que eso supone para los profesionales, sobre todo los que no trabajan con respiradores, lo que ellos llaman compresores, haría inviable la recolección en muchas playas poco profundas.

Afecta menos esta normativa en las Rías Baixas, donde los bancos más importantes están a distancias considerables bajo el agua, pero en la Costa da Morte ven imposible trabajar a menos de tres metros, o incluso prácticamente sin inmersión, de rodillas en la arena como hacen puntualmente, enganchados a un respirador artificial.

«Trato como delincuentes»

«Dende o 91 [algunos incluso antes] chegamos a ser 100 ranas, de tres horas e media a catro diarias na auga. Iso son miles, e miles, e miles de horas de mergullo. Morreu un rapaz nun accidente en Camariñas, non houbo outro, e temos un trato coma os delincuentes. Non sei, que prohiban os tractores, que raro é o mes que non vemos unha morte. Non sei que lles fixemos, pero quérennos poñer fóra, porque senón non se entende nada disto, máis que dende o descoñecemento e a ineptitude máis absoluta», se queja Jacobo Louzán, uno de los mariscadores, para quien la apnea debería ser «un valor engadido» para un producto genuino de Galicia y no una traba más, de las muchas que ya tienen, en su actividad.

Su compañero Guillermo Traba tira de humor para mostrar su indignación. «Que lle poñan compresor tamén aos do sacho, porque é o que lles falta. Meu irmán retirouse con 60 anos, eu levo 33 nisto e estou coma un touro, nunca me pasou nada. Que prohiban o tabaco que causa 60.000 mortes ao ano, e non o mergullo a pulmón», sentencia el mariscador fisterrán.

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