La carga del MSC Eloane inunda media Costa da Morte de leche y tabaco

El buque perdió el viernes pasado varias decenas de contenedores a 40 millas de Galicia


cee / la voz

La primera señal llegó el miércoles por la tarde a Touriñán. Allí, varios vecinos remolcaron con un tractor una gran estructura metálica procedente de un contenedor de transporte marítimo. Y este jueves ya no se hablaba de otra cosa en todo el litoral de la Costa da Morte, donde las playas aparecieron cubiertas sobre todo de botes de leche en polvo, pero también de otros muchos productos, como planchas de aluminio, cartuchos de tinta, sofás nuevos y muchos miles, puede que hasta millones, de cajetillas de tabaco. De hecho, este jueves en los bajos de Meixido (Carnota) y en otros puntos de la zona, las tripulaciones de varios pesqueros subían a bordo cartones por decenas, la mayoría de ellos estropeados ya por el agua. En Nemiña (Muxía), incluso vieron sobrevolar un helicóptero de Aduanas, lo que ha activado los recelos entre aquellos que pretendían hacerse con la mercancía. «Xa che contarei algo dentro dun tempo, agora non», decía un vecino que, supuestamente, habría encontrado tabaco en buen estado con las dudas de si quedárselo o no.

La mayor concentración de productos se dio en el litoral de Fisterra, Cee y Muxía, donde los arenales de O Rostro, Lires o Nemiña quedaron repletos, mayormente de los botes de leche infantil. Un vecino subido en lo alto de los acantilados señalaba este jueves por la tarde: «Vese brillar o mar todo, sabe Deus o que aínda está por chegar».

Desde Salvamento Marítimo confirmaron ayer que se trata de parte de la carga caída al mar desde el mercante MSC Eloane, un portacontenedores con bandera de Liberia, de 400 metros de eslora por 58,85 de manga, que cubría la ruta entre Rotterdam (Holanda) y Tánger (Marruecos) y dio aviso el viernes por la tarde de la pérdida de entre 30 y 45 contenedores a 40 millas de Galicia. De hecho, Sasemar todavía mantiene activa la alerta, dado que las condiciones del mar impidieron recuperar la carga y los expertos presuponen que los productos que ahora están llegando a la costa proceden de algunos de estos contenedores que se abrieron antes de hundirse.

El hallazgo desata la fiebre raquera en el litoral de la zona

«Temos aquí unha nova xeración de crebeiros», exclamaba ayer por la tarde el patrón de remolcadores ceense David Trillo, que recorrió buena parte del litoral tomando imágenes. Se refería a un grupo de niños que, con sus madres, inspeccionaban los botes de leche en polvo fabricada en Holanda y rotulada en árabe, lo que da idea de su destino. Se refería Trillo a la práctica de «andar ás crebas», o al raque, en castellano, que describe la costumbre de recoger y aprovechar bienes arrojados por el mar a la costa.

La literatura, incluso de autores contemporáneos como Fernández Naval o Miro Villar está repleta de referencias. Se han escrito también auténticas barbaridades sin respaldo histórico alguno, como el supuesto método de hacer encallar barcos engañando a los pilotos con antorchas en los cuernos de las vacas.

Ahora bien, la tradición está ahí y en la Costa da Morte hay ejemplos recientes que desataron una fiebre parecida a la de ayer. El más significativo se produjo en Leira (Carballo) en el 2006, cuando se podía ver a septuagenarias sin ordenador en casa cargar en la cabeza impresoras traídas por el mar.

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