Las cofradías coruñesas amenazan con un paro ante las trabas por el caballaje

Exigen un plan para poder regularizar los motores tras endurecerse los controles

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A Coruña / La Voz

Las aguas bajan turbias en la relación entre las cofradías y la Administración. Las continuas decomisaciones de embarcaciones y multas que superan los 1.000 euros por exceder los caballos de potencia en el motor fijado para las naves han provocado que los pescadores coruñeses se planteen entregar los roles y mandar a todos sus trabajadores al paro.

Solo una de cada diez embarcaciones gallegas cumple las normas de caballaje. Serían unas 4.000 en total las irregulares, según fuentes del sector. Durante estos meses, la Guardia Civil ha endurecido las medidas contra los infractores y barcos de A Coruña, Cedeira o Ariño han sido decomisados, lo que se traduce en grandes pérdidas económicas, a las que hay que añadir severas multas.

¿Cuál es el origen de este problema? «Hay barcos que necesitan más potencia por motivos de seguridad. En los papeles de creación de la embarcación figuran, por ejemplo, 20 caballos, pero la nave necesita, en la actualidad, 120 para funcionar, porque se ha aumentado el tonelaje», afirma Víctor Carlos Rodríguez, patrón y miembro de la junta ordinaria de la Cofradía de A Coruña. «Para regularizar la situación, habría que comprar el caballaje que no se ha declarado de barcos desguazados, pero no hay suficiente en Galicia para regularizar la situación de todos los barcos, y si lo hay, es extremadamente caro», continúa.

El sábado se reunieron el 90 % de la treintena de cofradías que hay en la provincia de A Coruña. Fue un encuentro tenso. «Hubo personas que apoyaban radicalizar las protestas y quemar contenedores, pero no buscamos eso», afirman pescadores presentes en la junta. Finalmente, se acordó dar un margen de tiempo a la Administración para que fije un calendario que permita regularizar la situación. Las cofradías de Pontevedra -que es la provincia con más embarcaciones de Galicia- también se reunirán pronto y, salvo sorpresa, exigirán lo mismo que sus homólogos coruñeses.

Si la situación no cambia y la Guardia Civil continúa decomisando barcos e imponiendo multas, los barcos gallegos amarrarán, se entregarán los roles en la capitanía correspondiente y unos 3.000 trabajadores podrían quedarán sin empleo a la espera de que la situación se solucione por otros cauces.

Autodenunciar lo ilegal

Las cofradías coruñesas, en la reunión del sábado, señalaron también que se comprometen a «autodenunciar» cualquier irregularidad, pero no aquellas que son inasumibles a corto plazo para el sector. «Los pescadores tienen miedo. Sales a faenar y puedes quedarte sin tu barco y con una gran multa», afirman desde las cofradías coruñesas, que señalan que entienden la «labor ejemplar de la Guardia Civil», que «hace su trabajo», pero denuncian que desde la Administración se está haciendo presión.

«Nunca antes se habían metido en este tipo de cuestiones. Tener un mayor caballaje es algo que saben que hace falta para ciertos barcos, como los que van al percebe», señalan pescadores coruñeses. Las cofradías se comprometen a solventar las irregularidades siempre que se estipulen plazos para ello.

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