El «Thunder» lanzó un SOS a sus hostigadores para decir que se hundía

Los ecologistas de Sea Shepherd sospechan que el naufragio fue intencionado

Así se hundió el «Thunder» Los 40 tripulantes han sido recogidos por un barco de Sea Shepherd

redacción / la voz

Los que durante más de cien día han sido sus hostigadores podrían convertirse en sus rescatadores. La tripulación del Bob Barker, de la organización ecologista Sea Shepherd, aseguró ayer haber recibido una llamada de socorro del pesquero pirata Thunder, al que se le suponen vínculos con empresarios pesqueros gallegos, informando de que se estaba hundiendo en el Atlántico. Lo hizo a las 06.39 horas (hora española), cuando navegaba a unas millas las inmediaciones de la isla de Santo Tomé y Príncipe, frente al Golfo de Guinea. Además de lanzar el SOS, el capitán del Thunder se puso en contacto con su homólogo del Bob Barker, Peter Hammarstedt, que lo viene acosando desde el pasado 17 de diciembre desde el banco Banzare, en aguas del océano Antártico, para informarle del hundimiento.

Hammarstedt dijo a primera hora de ayer que realmente parecían encontrarse en apuros. El barco daba la impresión de estar escorado. Y los 40 tripulantes habían abandonado el pesquero y estaban a la deriva en los botes salvavidas del barco. Así que «hemos lanzado nuestro pequeño barco y estamos haciendo todo lo posible para ayudar», dijo el capitán del Bob Barker, que, no obstante, guarda prudencia. Y no en vano. Durante casi cuatro meses han sido sus no deseados compañeros de viaje y han tenido sus más y sus menos.

Lo que era solo una impresión se confirmó pocas horas después, cuando la escora del buque se hizo más que visible e incluso el capitán abandonó el pesquero. Fue entonces cuando tres tripulantes del Bob Barker abordaron el Thunder y comprobaron que no quedaba nadie, que la sala de máquinas está inundada, que están abiertas las escotillas de carga y que en las bodegas había merluza negra. Además, han podido recuperar un ordenador, teléfonos móviles y cartas náuticas del pesquero. Faltaba, según dicen, el cuaderno de bitácora.

Asistencia a los náufragos

Hasta el lugar se desplazó también el Sam Simon, otro barco de la organización Sea Shepherd. Ambos dieron aviso a los servicios de búsqueda y rescate de Australia, que han dado la alerta a Nigeria, país que se encuentra en las inmediaciones y del que el pesquero tenía bandera. Tenía, porque, según Sea Shepherd, Lagos se la retiró ante los indicios de que operaba ilegalmente. Tanto el Bob Barker como el Sam Simon están en la zona en alerta por si se complica la situación. No los han recogido porque temen que la tripulación del Thunder pueda mostrarse violenta con sus perseguidores. Así que les han facilitado agua y comida y los observan de cerca mientras esperan la llegada del rescate. Claro que si no llega, el Sam Simon recogerá a las 40 personas. Aseguran que el mar está en calma, las condiciones meteorológicas son buenas y nadie está herido.

Sospechas

Los ecologistas también sospechan que el hundimiento haya sido intencionado, en un intento por destruir pruebas de sus actividades ilícitas. Desde luego está en el sitio perfecto: con 4.000 metros de agua de por medio -la distancia hasta el fondo marino- va a ser difícil comprobar qué había en las bodegas. Sea Shepherd, eso sí, tiene de sobra evidencias.

Tres de los «Seis bandidos», temporalmente fuera de juego

Fuese intencionada o no, lo cierto es que la vía de agua que envió al Thunder al fondo del mar lo inutilizará para la pesca de merluza negra en el Antártico. Definitivamente. Un bandido menos de los seis que operan habitualmente en el océano austral, casi todos vinculados a Galicia.

Otros dos de los forajidos están temporalmente fuera de juego. Uno es el Kunlun, ahora Taishan, que permanece retenido en Phuket, mientras las autoridades tailandesas siguen su investigación sobre su carga y la licitud de sus operaciones. El barco arribó en el país a principios de marzo y fue detenido a instancias de Australia. Aduanas descubrió que llevaba 182 toneladas de merluza negra, en lugar del mero gigante que había declarado y comprobó que el capitán del pesquero no tenía la titulación adecuada para mandar un barco de las características del pesquero. Según publicó la semana pasada la prensa del país, las autoridades de Phuket estaban esperando por la decisión de Bangkok sobre qué hacer con la carga y con el barco, además de recabar información para responder a la nota púrpura de la Interpol, que quiere disponer del mayor número de datos sobre el supuesto pesquero pirata.

El otro bandido temporalmente noqueado es el Viking, que, según Sea Shepherd, ha sido detenido en Malasia. Este pesquero sería el Snake, cuya tripulación ya ha sido sancionada por España precisamente por pirata.

110 días

Del Antártico al Atlántico. Sea Shepherd sorprendió al Thunder pescando ilegalmente en el banco Banzare el 17 de diciembre. Mantuvo la persecución hasta ayer.

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