Una excursión que parece estar gafada

X. F.

SARRIA

Cuando sus amigos fueron enterándose poco a poco del accidente, no dejaron de enviarle mensajes para interesarse por conocer su estado. Uno de ellos pensó que el accidente había sido devastador, y rebuscó en Internet y también en las emisoras de radio. Por fin, ayer por la mañana conocieron su estado: magulladuras múltiples, seis puntos de sutura y dolores por todo el cuerpo. Ese era el parte de guerra de una joven sarriana que nunca pensó que el curso de monitor ambiental en el que decidió apuntarse podría tener un capítulo de susto de campeonato.

Esta cursillista llegó a su casa a Sarria de madrugada después de pasarse varias horas en el hospital lucense donde le hicieron diversas pruebas que descartaron alguna rotura. «Teño as costas doloridas, a perna esquerda amoratada e non a poido doblar, pero puido ser moito peor», explicó la lesionada. Los cortes en el codo, contó, se los produjo con los cristales rotos de las ventanillas.

Ella viajaba con otros compañeros en un asientos que disponían de mesa. Ocupaba plaza en la parte derecha, justo del lado donde quedó volcado el microbús.

Según su relato, todo fue muy rápido y no les dio tiempo a nada. En una fracción de segundo, todos estaban atrapados en el interior del vehículo.

«Un dos compañeiros que viña no asiento de detrás de todo foi quen empezou a decir: 'agarrádevos, agarrádevos que nos dan'. Realmente non sabíamos moi ben do que falaba. Non nos deu tempo a nada porque pillóunos a todos totalmente desprevenidos», relató esta pasajera.

«O topetazo foi moi forte e, de súpeto, xa estaba o autobús volcado. Cando intentei saír vin que me atopaba incrustada entre a mesa e o asiento e que dous pasaxeiros caeron por riba de mín, por iso teño a perna magullada», expresó.

Fue después del vuelco cuando algunas personas mostraron cierto nerviosismo porque no podían salir del autobús. Por eso rompieron el parabrisas delantero. Algunos, como fue el caso de la alumna sarriana, pudieron salir por una trampilla de evacuación que hay en el techo.

La excursión que los alumnos del curso realizaban al arboreto de Teixeiro, dijeron algunos de ellos, parece gafada. «Ya íbamos a hacer el viaje, el primero del curso, el pasado viernes y no pudimos porque el profesor estaba enfermo», comentó un cursillista. Ahora, el cursillo está previsto que se reanude hoy mismo. Puede que haya alguna baja.