PUNTO DE VISTA | O |
05 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.POR ALGUNAS ocultas razones resulta que Sarria siempre está en la palestra. En esta ocasión de trata de los avistamientos de ofidios realizados en las parroquias de Chanca, Piñeira y Albán, sin que tengamos razones para dudar acerca de los diversos testimonios prestados por varios lugareños y ello siempre con la cautela que han de tomarse estas cosas ante la natural exageración de este tipo de manifestaciones. Quizás si los sarrianos tenemos a bien concentrarnos en este tipo de acontecimientos podamos olvidarnos de la situación política por la que atraviesa nuestro Ayuntamiento, de los ya varios años de la más absoluta inoperancia, de los castillos de naipes que se derrumban con el más mínimo soplo, de las ampulosas programaciones futuristas que se disuelven cual azucarillo en agua, de los pomposos anuncios mediáticos de realizaciones de las cuales nada se sabe, de la pérdida de subvenciones para obras anunciadas a bombo y platillo, pero que a última hora tropiezan con imponderables tales como los de olvidarse que hay que contar con los propietarios de los terrenos para poder ser ejecutadas, de encauzamientos de cauces que parecen ser el cuento de nunca acabar y de planteamientos estructurales que se asemejan a los cuentos de la buena pipa y de la lechera. De tantas cosas que nos hacen pensar en la apatía de los sarrianos, unos auténticos estoicos. La realidad es esta: ni encauzamientos, ni piscina climatizada, ni nuevo centro de salud, ni autovía, ni iluminación en el Malecón, ni nada de nada. Y mientras tanto, en lugar de hablar de los reptiles que pululan por la casa consistorial, lo hacemos acerca de las anacondas, boas, cascabeles, cobras, pitones, sierpes, víboras y culebras que se arrastran por la margen izquierda no del Amazonas, sino del Celeiro.