El ridículo y lo bien hecho

XOSÉ RAMÓN PENOUCOS

SARRIA

EL FOGONAZO | O |

31 mar 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

LA BÚSQUEDA de la originalidad para captar la atención y la simpatía de los votantes es una de las principales finalidades que persiguen los políticos cuando organizan cualquier acto para vender sus presuntos logros. El problema con el que se encuentran muchas veces es que la línea que separa lo original e ingenioso de lo ridículo y patético es mucho más fina de lo que ellos creen, y por eso acaban convirtiendo en situaciones grotescas actuaciones que preparaban cuidosamente para buscar el efecto contrario. Esta reflexión viene a cuento por el acto que ayer celebraron en Sarria para conmemorar el día del árbol. Hacer una plantación en un vertedero sellado recientemente es realmente original y comprobar como casi 300 niños y varios profesores disfrutaban no resulta habitual y merece un gran elogio. El acto salió redondo a los organizadores y por ello se merecieron con creces el bollycao con el que desayunaron.