LA TRIBUNA | O |
14 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.CUANDO LA canalla moral habla trata de justificar su culpa apelando a recursos basados en argucias o sofismas. Ni tan siquiera oculta su indecencia bajo el manto del silencio. Un claro ejemplo de todo ello lo evidencia el comportamiento que viene sosteniendo la concejala sarriana doña Sabela Caldas, luego de vulnerar el orden cívico con su reprobable conducta -pública y notoria- que no precisa de contraste o prueba alguna, pues los hechos hablan por sí mismos y acreditan suficientemente la autoría de la traición. Yo me pregunto si las tres palabras arriba enunciadas pueden tener algún significado para quien menosprecia la voluntad popular y el compromiso adquirido con sus electores y dice, además, estar dispuesta a gobernar con el programa de su ex partido en el buen nombre del pueblo de Sarria. Como ciudadano me siento afectado. La ciuadadanía, señora concejala, no es una sinecua para que usted juegue perversamente con ella. Supone una disciplina en el orden moral del que usted carece para poder representarla, al dar sobradamente buena prueba con su conducta asocial. ¡Salud virtuosa concejala¡