Calles sembradas de obstáculos

SARRIA

La circulación por el casco urbano en silla de ruedas es casi imposible sin ayudas

18 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

?Es triste no poder llevar una vida lo más normal posible, además de tener que vivir en estas condiciones», afirma Asunción Pérez Sánchez, vecina de Sarria y voluntaria de la asociación Auxilia. Lo que ella considera una vida lo más normal posible sería poder desplazarse con su silla de ruedas por toda la villa -o al menos por la mayor parte de ella- sin tener que ir necesariamente acompañada de alguien que le ayude a sortear obstáculos. En la actuales condiciones, según explica, esto está muy lejos de ser posible. «He estado en lugares, como Barcelona, donde todo está ya muy adaptado a los problemas de los discapacitados físicos y allí la calidad de vida es muy distinta», comenta. Los problemas en Sarria comienzan nada más salir a la calle. «Las aceras están muy destrozadas en muchos lugares y tenemos que andar siempre con mucho cuidado para no meternos en un bache», señala. Cuando se trata de cruzar la calzada, la situación se complica, ya que muchos pasos de cebra del casco urbano carecen de rebajes. Numerosas rampas practicadas en los bordillos de la aceras, por otro lado, son demasiado empinadas y resultan inaccesibles para una persona que se desplaza sola en una silla de ruedas. «En muchos lugares me es imposible subir o bajar por la rampa sin ayuda y en algún sitio, para poder remontarla, tengo que coger carrerilla desde la mitad de la calzada», señala Asunción Pérez. Como caso paradigmático, Ascensión Pérez señala el cruce de calles de la rúa Nova donde se encuentra la oficina oficial de empleo: cuatro esquinas, cada una de ellas con su correspondiente rebaje, y todas ellas impracticables . Los problemáticos recorridos por las calles de la villa le han acarreado más de un percance. «He tenido muchas caídas en las rampas de las aceras al andar sola y es algo humillante», afirma. Además de estas dificultades para el desplazamiento, Asunción Pérez señala la falta de servicios de uso común adaptados para minusválidos físicos. «Sólo hay una cabina telefónica adaptada en la calle Pedro Sacro, y la pusieron después que de la pidiésemos. Tampoco hay aparcamientos reservados, aunque los solicitamos muchas veces. Sólo hay un par de plazas en los locales del Inserso», explica. Tras haber acudido en numerosas ocasiones a quejarse al Concello, Asunción Pérez cree que la situación apenas ha mejorado en los últimos años. «Cada vez que detectamos uno de estos problemas, se lo hemos indicado a los responsables municipales. Siempre nos atienden con buenas palabras, pero la verdad es que esto cambia muy despacio», dice.