Una vivienda del lugar de Ximonde, en la parroquia palense de Vilar de Donas, fue demolida ayer como culminación de un expediente iniciado hace unos tres años por la Axencia da Legalidade Urbanística, a raíz de una denuncia de la Policía Autonómica. La edificación se había iniciado entre los años 1995 y 1996, con una licencia de alpendre y hace 15 días los propietarios recibieron la notificación con orden de derribo a ejecutar ayer a las diez y media de la mañana. Los trabajos comenzaron a mediodía en medio de varios incidentes. El propietario, José Parada, tuvo que ser atendido por un equipo del 061 que se desplazó al lugar debido a su estado de excitación y como medida de prevención dado que hace tiempo sufrió dos infartos. Antes del comienzo de los trabajos tuvo que ser sacado del lugar por familiares y vecinos y llevado a la casa de la suegra. Al pasar por delante de los policías que se encontraban allí se enfrentó a uno y, según manifestó un cuñado, hizo un ademán de darle una patada. De acuerdo con la misma fuente, el agente se enfrentó al dueño de la casa sin tener en cuenta su estado de excitación. Tras comenzar la demolición la pala se subió a un montón de escombros sobre la placa de la planta baja, que cedió y cayó la máquina al sótano, aunque el palista no resultó herido y salió por su propio pie. Según el cuñado del propietario, el maquinista habitual se negó a demoler la casa alegando que ya se lo había anunciado a la empresa tras otra situación similar, por lo que la pala estaba siendo operada por otra persona. Después de hora y media de paro y tras cortar los hierros de los forjados con una radial, el palista habitual accedió a subirse a la máquina y consiguió sacarla del agujero, reanudándose los trabajos, que remataron sobre las cinco de la tarde. Además del dispositivo policial, de los trabajadores y responsables de la operación, las obras fueron presenciadas por varios familiares y vecinos de Ximonde. Tras su finalización, José Parada, ya más tranquilo, vio desde lejos cómo había quedado su vivienda, pero no se acercó al lugar. Hoy la empresa a la que le fue contratada la demolición comenzará el desescombro. Una práctica habitual Además de recordar que en aquella época la mayor parte de las casas de las zonas rurales se construían con licencias de alpendres, ayer el cuñado del propietario, José Antonio López, matizaba que en la denuncia figuraba una construcción en zona forestal. Sin embargo, a mediados de la década pasada en el lugar solo había prados, que posteriormente fueron repoblados con pinos y eucaliptos. Ayer algunos de los reproches de la familia se dirigieron al Concello. Al parecer, se confiaron y se sintieron engañados porque les dijeron reiteradamente y hasta hace poco tiempo que no se preocupasen, que el expediente no finalizaría con la demolición de la casa. Por este mismo motivo, según las mismas fuentes, no desalojaron la vivienda de enseres y ayer, en plena actuación de la pala aún tenían muchos objetos e incluso alimentos amontonados en las inmediaciones. Según José Antonio López, la familia llegó a un acuerdo con los responsables de la demolición para no impedirles los trabajos y a cambio que les dejasen tiempo para sacar todo, e incluso poder poner a salvo algunos materiales como ventanas y puertas. El alcalde de Palas, Fernando Pensado, negó ayer rotundamente que en el Concello le hubiesen dicho al propietario que la casa no acabaría siendo demolida. Dijo que se trata de un expediente iniciado hace cuatro años, que entró en una vía que sigue su curso independientemente de otras circunstancias. El mandatario criticó que no hayan sido tenidas en cuenta otras consideraciones, como la difícil situación de la familia, sin trabajo, el marido con un infarto y sin techo. Anunció que el servicio jurídico municipal iniciará hoy gestiones, dado que existía una licencia para un alpendre y allí no quedó nada en pie.