El Círculo reclama el cierre con cancillas de la «praciña da droga»

XOSÉ CARREIRA LUGO / LA VOZ

LUGO CIUDAD

La entidad tiene las verjas pero el Concello no autoriza su colocación

05 ago 2017 . Actualizado a las 23:31 h.

La directiva del Círculo de las Artes no logra su objetivo de poner fin a los constantes problemas que se generan en la Praciña do Colexio, más conocida también como la de la droga. El lugar, tras su rehabilitación, debería ser de los más acogedores del centro de Lugo, pero está lejos de ello como consecuencia de la «toma» del mismo por jóvenes que supuestamente comercian con sustancias estupefacientes justamente por donde pasan menores que acuden a la ocioteca de la centenaria sociedad. Hace unos días, fue detenido por la policía un joven acusado de una presunta agresión sexual en uno de los accesos a este lugar ubicado entre el edificio del Círculo y el Colegio de los Franciscanos. Un edificio que da a la Praza Maior hace que el sitio esté muy resguardado y solo sea posible acceder a través de dos callejones.

El Círculo reclama con insistencia más vigilancia policial y también cree necesario cerrar por las noches la «praciña» con dos cancillas. El Ayuntamiento no está por la labor porque, según indicaron fuentes del equipo de gobierno, no sería legal el cierre de un espacio público. Tampoco es posible la colocación de cámaras de vigilancia.

 Trapicheo grabado

Con semejante panorama, en el recinto pasa prácticamente de todo y eso que una intervención policial con identificaciones y detenciones frenó ligeramente el trapicheo. «Realmente cesó unos días pero, de nuevo, es posible comprobar desde los mismos ventanales del Círculo lo que ocurre en determinados momentos. Incluso hay socios que grabaron en vídeo las ventas de droga», explicó ayer una persona vinculada a la veterana sociedad lucense.

Pero todavía hay más. El hecho de que la plaza esté resguardada hace que algunas personas la utilicen como urinario. En ocasiones el olor en algunos puntos es nauseabundo. «Tiene que entrar diariamente un pequeño vehículo de Urbaser para efectuar el baldeo y no es normal, sobre todo teniendo en cuenta que no se adoptan las medidas necesarias para garantizar la limpieza y seguridad del lugar», expresó la misma fuente.

 Guardadas en un almacén

En varias ocasiones, directivos del Círculo plantearon a la alcaldesa o algunos de los concejales de su equipo la necesidad de colocar dos cancillas en las entradas que conforman los dos callejones. La entidad dispone de las verjas, que están guardas en el almacén. El Concello, dicen desde la entidad, no las autoriza.

Esas cancillas fueron preparadas por la sociedad y, según recordaron algunos socios, llegaron a ser colocadas durante la época de López Orozco, el ex alcalde de Lugo al que sustituyó Lara Méndez. «Si mal no recuerdo, esas cancillas las tuvo que arrancar el Círculo como consecuencia de la protesta que efectuó una mujer que, a la una o dos de la madrugada, salía con un carrito a repartir comida a los gatos de la manzana. Como no podía entrar a dar el alimento a los animales presentó una queja en el Ayuntamiento y las cancillas desaparecieron», indicó un socio de la entidad.

El asunto de la «praciña da droga» llegó en varias ocasiones a la junta de seguridad, pero no hubo medidas drásticas. Los responsables del Círculo creen que la policía no solo debe pasar en coche sino a pie y controlar a quienes están en el lugar. «Cuando ven el coche policial disimulan y, al desaparecer, sigue el trapicheo», aseguran en la sociedad.