CRÓNICAS DE UN PUEBLO | O |
22 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.HACE YA varias semanas o quizá meses que comenzaron las negociaciones entre los independientes y el PP de Sarria para aunar fuerzas de cara a las próximas elecciones municipales de mayo, integrando a los primeros en el seno de los populares. Todo parecía ir por buen camino, el grado de entendimiento era alto e incluso ya se perfilaban los ocho negociadores como integrantes de una gestora que daría paso a una nueva ejecutiva que trataría de impulsar la nueva etapa del partido conservador. Todos saben, sin ninguna duda, que el tratar de arrancar una nueva etapa y que ésta provoque ilusión en Sarria pasa por cerrar previamente la anterior y con ella su máximo exponente. Fernando Carlos, debería de desaparecer de las próximas listas y de la dirección del partido. Absolutamente nadie se puede creer que esta en marcha un proceso renovador con antiguos dirigentes al frente del mismo; esa es la clave de todo el proceso, pero ¿quién le pone el cascabel al gato? Los compañeros pueden aconsejar y tratar de conducir la situación por la vía del dialogo, pero poco más ya que fueron ellos quienes lo eligieron democráticamente. Los independientes tienen mas argumentos de presión ya que para ellos la salida de Fernando Carlos es condición indispensable para poder avanzar en la integración. Por último, la dirección del partido en Lugo ni sabe ni contesta. Lo cierto es que la situación de bloqueo es un hecho y si la marcha no se hace efectiva en los próximos días todo será historia, cada partido presentará una candidatura y el PP en Sarria quedará seriamente dañado y dividido lo que podría ser perfectamente el germen de un nuevo partido independiente. Por todo ello, Fernando Carlos debe de sopesar la situación y valorar si merece la pena seguir adelante con un proyecto gastado o bien contemplar desde la atalaya del Senado cómo se reorganiza el partido en Sarria.