Hace 65 años, Guitiriz vivía a lo grande la apertura del balneario de Pardiñas

Las instalaciones todavía siguen abiertas y potenciaron el turismo en el municipio

El balneario de Pardiñas sigue siendo una referencia termal y turística en Guitiriz
El balneario de Pardiñas sigue siendo una referencia termal y turística en Guitiriz

GUITIRIZ / LA VOZ

Hace 65 años, Guitiriz reforzaba su prestigio como villa termal. La apertura de un nuevo balneario, el de Pardiñas, lo colocaba como una referencia del noroeste en cuanto a aguas medicinales. La localidad ya se había ganado, en décadas anteriores, su condición de Karlsbad (nombre en alemán de la ciudad checa de Karlovy Vary, famosa por sus fuentes de agua medicinal) al contar con un balneario que hacía de la villa un lugar de veraneo.

La de Pardiñas fue también, como muchas de Galicia, una historia que empezó en la emigración. El promotor de las instalaciones fue Domingo Cabarcos, un gallego que había emigrado a Cuba y regresado a su tierra de origen. Levantó las instalaciones a pocos kilómetros del centro urbano, en un paraje a cuya fuente ya solía ir la gente a tomar las aguas.

A la inauguración, que tuvo lugar el 7 de octubre de 1955, acudieron numerosas autoridades, entre ellas el cónsul de Cuba en A Coruña. La asistencia de todos ellos fue subrayada por el promotor del balneario en su discurso, en el que agradeció —en su nombre y en el de su esposa, Manuela Vilariño— su compañía. Sus palabras merecieron aplausos de los asistentes, que luego fueron agasajados en un establecimiento de Guitiriz.

Comenzaba así una trayectoria que aún continúa, pues el balneario de Pardiñas abre sus puertas cada verano y ofrece sus tratamientos, basados en aguas que se aconsejan para problemas hepáticos, biliares y digestivos. Ni siquiera los problemas derivados del covid-19 mantuvieron cerrado el balneario en este 2020. El establecimiento abierto por Domingo Cabarcos y por su esposa pasó luego a familiares suyos; estos lo vendieron luego, y la familia que lo compró entonces sigue siendo la propietaria.

El balneario hizo crecer el turismo en Guitiriz. Domingo Cabarcos puso autocares a disposición de los que se hospedaban en el casco urbano y tomaban las aguas en Pardiñas. El servicio continuó tras su muerte, impulsado por una empresa local. José Sanjuán, que fue directivo la comunidad de montes de Lagostelle, comenta que el balneario casi hizo del municipio un lugar precursor del turismo rural: había gente que alquilaba habitaciones en casas próximas y ayudaba en faenas agrícolas. Francisco Roca, hoy presidente de esa comunidad, recuerda que en agosto, hace décadas, se celebraba allí la fiesta de Santo Domingo, con meriendas muy concurridas.

En 1980, además, la historia de Pardiñas se enriqueció con otro capítulo que aún no ha terminado. El lugar fue elegido por la Asociación Cultural Xermolos para un festival folk convertido ya en una cita clásica en Galicia. Alfonso Blanco, coordinador de Xermolos, comenta que la belleza del lugar fue un poderoso motivo para elegir ese escenario.

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