El patrimonio oculto de Os Ancares

maría m. guntín / x.m.p. LUGO / LA VOZ

CERVANTES

María M. Guntín

La asociación Castaño y Nogal se queja de la poca atención que reciben por parte de los organismos

25 ago 2018 . Actualizado a las 19:38 h.

Bosques, molinos, minicentrales eléctricas, ouriceiras, construcciones típicas y cascadas conforman el espectáculo único que ofrecen Os Ancares. La Asociación Castaño y Nogal fue creada en el año 2008 y un año después empezó un proyecto de recuperación de los montes a través del sendero Quintá-Río Donsal, que pasa por los montes de Navia, Cervantes y Becerreá.

A través de una convocatoria internáutica e internacional empezaron a seleccionar voluntarios que se trasladasen hasta la montaña lucense. El primer paso fue abrir y desbrozar el camino para hacerlo accesible. Seguidamente, colocaron estacas y señalizaron el sendero para conseguir la homologación, obtenida en el año 2013. En las ya nueve ediciones de los Campos de Trabajo ha participado más de un centenar de voluntarios, procedentes de Italia, Argentina, Francia, Reino Unido, Noruega y Palestina, entre otros, que se alojan en el antiguo colegio público de Becerreá. Allí comen, duermen y cuentan con todo lo necesario para las dos semanas de trabajo en los campos.

Más de 6.400 senderistas han recorrido la ruta, según datos de la propia asociación, entre los que se incluyen poetas, escritores, generales, magistrados, periodistas y grupos grandes y mediados de caminantes. Desde Castaño y Nogal también llevan a cabo labores de prevención y sensibilización contra los incendios, especialmente después de la oleada de fuegos que sufrió la montaña ancaresa en octubre del año pasado.