Buscapiés

| ALFONSO DE LA VEGA |

CERVANTES

EN 1848 don Adolfo de Castro pretendía transcribir un texto manuscrito, falso, cuya autoría se atribuía nada menos que a Cervantes. Dice en el prólogo: «El MS. del Buscapié, donde, demás de su mucha y excelente dotrina , van declaradas todas aquellas cosas escondidas y no declaradas en el ingenioso hidalgo D. Quijote de la Mancha, que compuso un tal Cervantes«. Y aclara: «la voz buscapiés quiere decir en lengua castellana aquel cohete sin varilla que encendido corre por la tierra entre los pies de la gente. Metafóricamente se dice en significación de una especie que se suelta en la conversación para inquirir alguna cosa». Y aquí es donde viene la actualidad del término. En estos días en que parece ya próxima la decadencia final de la era Fraga, se prevé un ir y venir de cohetes tirados con varia intención. La continuidad de Fraga ha podido ser un cohete a los pies de Rajoy. Otro el nombramiento de dos vicepresidentes del sector birrete , sobre los del de la boina. El órdago de ¿Baltar?, otro más. Quizás para probar quien cojea de algún pie o se encuentra tan firme en ambos como para guardar descomunal batalla contra los otros. Ahora, ¿va de veras? Puede que no, aún, pero, dado que el agua se mezcla mal con el aceite, siguiendo la pauta a imitar durante La Transición por antonomasia, si fracasa el espíritu del 12 de febrero de aggiornamento dentro del régimen, y una vez conocido quienes forman la Platajunta, hay que ver quién se hace con el papel de Suárez (cambio), quién con el de Arias Navarro (búnker) e incluso, con el de marqués de la ría del Eo (Terminator) o de líder de los siete magníficos (envolverse con la bandera albiceleste) partidarios del luego abandonado «Galicia, lo único importante».