«A embarazada berroume nas curvas: 'Para, que a nena xa leva a cabeza de fóra!'»

El jefe del destacamento de A Fonsagrada recuerda cuando hizo de partero en un traslado

Peligro de curvas
Peligro de curvas

A Fonsagrada / la voz

Hasta hace no muchos años, la carretera Lugo-A Fonsagrada ostentó la distinción popular de carretera erótica de Galicia por tener en sus 65 kilómetros 365 curvas. Una gran pintada en las paredes del cementerio do Padrón, situado a la salida de la capitalidad fonsagradina, recordaba tal designación. Con semejante trazado, los conductores de las ambulancias del puesto local de la Cruz Roja tenían un papelón: conducir con precaución y, a la vez, con rapidez para llegar cuanto antes al hospital de Lugo.

Una de las personas que hizo en ocasiones de conductor fue Pedro Viadé Méndez, conocido como Pirulo. Entre 1979 y 2000 fue el jefe del destacamento de Cruz Roja en A Fonsagrada. En ese tiempo, recuerda, 174 jóvenes de la zona hicieron la mili o participaron como voluntarios.

Hasta la llegada de la Cruz Roja, recuerda Viadé, los traslados de enfermos se hacían como se podía, pero básicamente en coches particulares. Los helicópteros y las ambulancias medicalizadas andaban todavía muy lejos. Cuando se abrió el puesto de socorro, los vehículos de la Cruz Roja ya no solo transportaban a los accidentados. También llevaban a los enfermos adscritos a la Seguridad Social, según el que fuera jefe de la unidad.

Viadé recuerda como si fuera hoy el día en el que una mujer de la zona se puso de parto. Cuando todo estaba todo listo, él y un soldado arrancaron con la parturienta en ambulancia por la carretera erótica. Ninguno de los tres ocupantes del vehículo sabían lo que les esperaba unos kilómetros más adelante.

La embarazada fue aguantando, más o menos, las primera tanda de puñeteras curvas. «Pero a cousa empezou a cambiar cando chegamos ás de Vilalle, cerca de Castroverde. A muller empezou a berrar pedindo que parara. “A nena xa leva a cabeza de fóra!”, dicía», recordó el conductor de la ambulancia. Realmente, según comprobaron, no era así; pero consideraron que, con tal panorama, no debían pasar de Castroverde.

«Tes que botarme unha man

»

«Paramos en Castroverde para buscar un dos médicos que coñecía. Non estaba! Buscamos outro, que mesmo baixou en pixama», recordó Viadé. «Tes que botarme unha man», le dijo el facultativo al conductor, que no tuvo más remedio que hacer también de partero. La experiencia, recuerda, le resultó interesante porque el médico avisó a una de sus hijas y les fue explicando detalles relativos al parto. Cuando este concluyó, trasladaron a la madre y a la criatura a la que entonces se llamaba residencia sanitaria Hermanos Pedrosa Posada de Lugo.

Pedro Viadé recuerda también un rescate espectacular realizado al poco de abrir el puesto. Un coche se despeñó de noche por un terraplén subiendo de Nogueira de Muñiz a A Fonsagrada. Parece que lo descubrieron algunos que volvían de una verbena en Ibias. «Só coas luces dun coche colocado cara o barranco, baixamos ao fondo e sacamos ao ferido coas pernas rotas nunha manta. A subida foi un paso a diante, dous para atarás», recordó.

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