El municipio de Lugo cuenta con más de 12.000 viviendas vacías, pero el problema es que no se construye bastante. Es la contradicción de la terminología actual, donde se prefiere hacer nuevo que rehabilitar lo viejo y es llamativo porque tenemos barrios maravillosos como La Milagrosa que se caen en pedazos y que, arreglados, serían un auténtico paraíso. El problema de la vivienda se ha agravado por algunos buitres del sector. Lo que en Lugo llamábamos no hace tanto un «rocho» ahora se ha convertido en una «habitación prémium» por la que piden 360 euros mensuales y ni siquiera dicen cuántos compañeros de piso se va a tener. Es la magia del lenguaje. Hay que usar mucha creatividad para entender cómo se transmuta en un lugar «privilegiado» un reducido habitáculo en que no solo no se puede andar de pie, sino que el armario es un perchero en que no cabe un abrigo largo, y donde no hace tanto se metían trastos en vez de personas.
Veamos algunos términos que han de conocer cuando lean los anuncios de ciertas empresas (no todas):
Ático = Trastero con ínfulas
Ideal parejas = Si hay suerte tiene un dormitorio
Acogedor = Pequeño
Coqueto = Más pequeño todavía
Bombonera = Lo que sería una vivienda de Ryanair
Para jóvenes = No hay ascensor
Singular = Hay algo absurdo como un baño sin puerta en la cocina
Personalidad = Muebles del rastrillo
Con encanto = Viejo
Vintage = Más viejo aún. A Matusalén se le haría antiguo
Necesita actualización = Prepárate para meterte en obras
Muchas posibilidades = Se cae en pedazos
Ideal inversores = Básicamente una ruina
Premium = Caro
Zona animada = No hay quien duerma del jaleo
Zona tranquila = Para comprar pan necesitas coche
Posibilidad de aparcamiento en la zona = No tiene garaje
Vistas parciales = Si hay suerte con un periscopio puedes ver algo