Felicitaciones

ANTÓN GRANDE

LUGO

03 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Hasta no hace mucho por estas fiestas se recibían postales navideñas con las que familiares más o menos lejanos, amigos, e incluso de algunas empresas o entidades con las que se mantenía algún tipo de relación, nos felicitaban las fiestas y nos deseaban lo mejor para el año venidero. Tenía por costumbre entonces colocarlas en mi despacho, pegadas en muebles y en paredes. Como complemento y después de comprar un buen número de postales, respondía a las recibidas con similares felicitaciones y deseos. Ahora tengo el teléfono abarrotado con las que he recibido: unas, fotografías; otras, con figuras en movimiento, incluso algunas tratadas con Inteligencia Artificial. Todas ellas quedarán ahí, en la memoria del teléfono hasta el próximo día siete, en que procederé a borrarlas aunque quizá, por su originalidad, me guarde alguna.

Ahora comprendo por qué Correos se ha convertido en una tienda de todo a cien, ni siquiera en estas épocas navideñas tiene ese volumen de correspondencia de antaño. De ahí que en Correos se pueda comprar cualquier cosa, y los pobres carteros, limitándose a traernos cuatro cartas, la mayoría del banco, de las eléctricas o de cualquier oferta publicitaria. Tengo que decir que aún me quedan dos amigos que siguen cumpliendo fielmente con su felicitación navideña, vía carta en la que incluyen, además, una participación de lotería, felicitaciones a las que correspondo de la misma manera. Ya sé que son solo son dos, pero este año estoy pensando en imprimirlas y colocarlas sobre un mueble de mi estudio, recordando viejos tiempos. Es posible que con ello me aventurase, que solo sea un decir o quizá, simplemente, sea mi buena intención para el año que viene.