Sito Alonso, entrenador del UCAM Murcia: «El Pazo es una conexión envidiable y es de admirar porque tiene mucho mérito»

MILLÁN GÓMEZ LUGO

LUGO

El primer técnico del próximo rival del Breogán repasa presente y pasado
El primer técnico del próximo rival del Breogán repasa presente y pasado JAVIERBERNAL.INFO

El primer técnico del próximo rival del Breogán repasa presente y pasado

15 nov 2025 . Actualizado a las 23:07 h.

Alfonso Alonso Blasco (Madrid, 1975) cumple su octava temporada como primer entrenador del UCAM Murcia después de fichar en la segunda jornada de la segunda vuelta de la Liga ACB 2018-2019. Ha desarrollado un equipo de autor con velocidad, juego en transición, completo en cu

—¿Cómo valora la temporada hasta el momento?

 —Era un poco incertidumbre esta temporada al tener tantos jugadores nuevos, siete al principio y ocho con la lesión de Kaiser (Gates) y el fichaje de Zach (Hicks). Entonces, siempre tienes el miedo, la incertidumbre, sobre todo, de cuánto te va a costar cohesionar, juntar todo al equipo. Intentamos hacer cosas diferentes, como por ejemplo traer a Tomás Bellas un mes con nosotros para explicarle a los bases americanos para limitar el riesgo que estábamos corriendo en fichar dos americanos que no habían jugado nunca en la Liga Endesa. Y lo mejor que nos ha pasado este año es jugar la previa de la Champions (BCL). Jugamos injustamente la previa porque estábamos clasificados quedando novenos, lo que pasa es que Joventut y Gran Canaria decidieron cambiarse de competición y nos tocó a nosotros ir a jugar la previa, pero ha sido un avance muy importante a nivel competitivo para todos el estar tanto tiempo juntos en un torneo en Limoges para preparar la previa y luego en Bulgaria seis, siete días. Y me encuentro muy, muy a gusto sorprendentemente, no porque no me encuentre a gusto siempre, sino porque es difícil encontrarte a gusto cuando tienes tanta gente nueva y tantos conceptos que asimilar. 

 —¿Cómo analiza el inicio de temporada de Toni Nakic?

 —Dio un paso, no quiere decir ni adelante ni atrás, sino un paso en su carrera después de hacerlo muy bien en Lugo. Nos llamó mucho la atención ese convencimiento de querer venir y esa apuesta que él hace, la conversación con él y las ganas que tiene de intentar demostrar en Murcia el nivel que ha demostrado en Lugo. Luego, una vez conocido el chico, es encantador, es un chico con el que puedes hablar cara a cara con él, no solo de baloncesto, sino de muchas cuestiones, es muy educado y con un talante bueno a la hora de trabajar, trabaja muy bien. Yo lo único que le dije es que mi objetivo con él es explotar sus virtudes. Yo hace mucho que ya perdí el ego del entrenador. Antes, cuando yo era más joven, fichaba a un jugador y quería mejorar las cuestiones que no hacía bien. Entonces, ¿para qué lo fichas, hijo mío? Puedes ayudarle en otras cuestiones, pero primero explotar sus virtudes, que tiene muchas. Y, sobre todo, lo importante es que ha conectado muy bien con el grupo. Es un chico que es muy fácil, tiene un nivel competitivo alto y estamos muy contentos con él. 

 —Es su octava temporada en el UCAM Murcia. ¿Tiene la percepción que es el proyecto más estable y consolidado de la Liga ACB?

—Tengo una percepción clara de que aquí hacemos las cosas que queremos hacer porque las queremos hacer y porque creemos mucho en ellas. Y cuando digo que creemos es porque yo soy la persona más visible de todo el proyecto por ser el entrenador, y todos los demás. Absolutamente todos tenemos una creencia y una felicidad en lo que hacemos y somos unas personas que defendemos mucho lo nuestro y que creemos también en el reconocimiento de errores. Son sorprendentes las reuniones, cómo reconocemos los errores. Es una química muy diferente. Y yo he tenido la suerte de estar también en otros sitios magníficos, pero en el UCAM Murcia se une una humildad muy grande y una ambición fuera de límites, una ambición en la que no nos importa cómo nos vean los demás en cuanto a si somos pequeños, grandes, si piensan que tenemos más o menos dinero. Sabemos lo que tenemos, luchamos por ello y lo demostramos siempre. Es verdad que a veces esa defensa tan a ultranza de lo nuestro nos hace ser un poco incómodos o que no caigamos tan bien, pero creemos que es la única manera en un sitio como el nuestro de levantar un poco la cabeza con los equipos que verdaderamente tienen esos medios de inicio. 

 —¿Tiene la sensación que no se os ha valorado en su justa medida y sí se os ha valorado más desde que se clasificaron para la final de la ACB?

 —Yo sí tengo esa sensación muchas veces por lo que me dicen los que están muy pendientes de esas cuestiones. El problema que tengo yo es que no estoy nada pendiente. No tengo X, que me parece fantástico que todo el mundo lo tenga, me parece genial. No leo periódicos, no leo informaciones sobre el equipo, simplemente lo que me comunica Felipe (Meseguer, director de comunicación) y lo que es lo verdaderamente importante que yo sepa. Lo mejor es aislarse de todo y no pensar en que estás haciendo algo para tener un reconocimiento, sino hacer algo porque tienes un convencimiento, no porque esperas el reconocimiento. Así las cosas se ven mucho mejor porque solo te juzgas a ti mismo y la gente que verdaderamente es exigente contigo te juzga y tienes que escucharla, pero no al resto de la sociedad. Hubiese sido duro que no te hubieran valorado quedando segundo de la liga con el UCAM Murcia, hubiera sido impresionante. Eso lo vimos normal. Pero no me importa mucho, creo en lo otro. 

 —¿Cree que su UCAM Murcia fue pionero en imprimir un juego atlético, rápido de manos, de transición y mucho lanzamiento de tres, que es por donde ha caminado el baloncesto en los últimos tiempos?

 —Creo que soy humilde, pero no creo que la gente piense de mí que soy humilde porque muchas veces me pasa. Como anécdota, te cuento que a veces voy a comer con Alejandro (Gómez, director general) y con personas que no me conocen. Y cuando acaban le dicen: "Alejandro, oye, pero este tío no pensamos que era así, nos habían dicho que era así, así". Me da igual si esa sensación es la que tiene la gente por defender lo mío o por hablar claro. Nunca digo las cosas por quedar bien, digo todo lo que pienso y eso a veces es un problema. Yo recuerdo las cuestiones que tú dices. Cuando estaba en el Joventut recuerdo que tirábamos 28, 29 o 30 triples y había unas críticas impresiones. Yo tenía clarísimo que el tiro de tres puntos era fundamental, sobre todo cuando tienes jugadores para desarrollarlo. Tenía jugadores como (Jan) Jagla, (Simas) Jasaitis, Demond Mallet o (Luka) Bodganovic. Y ahora todo el mundo tira triples. O el ritmo de juego o el no parar para mandar, pues a mí me gusta implementarlas mucho antes, desde Gipuzkoa algunas de ellas. Yo creo en ellas, algunas me salen mal, otras me salen bien. Luego, si le sirven a más gente que quiere imitarlas, pues fantástico porque lo veo reflejado y me gusta también.

 —Usted tiene fama de motivador. ¿Eso se nota especialmente en los rebotes? 

 —El baloncesto ha dado un cambio muy brusco en cuanto al rebote ofensivo.  El invento de ir al rebote con más de cuatro jugadores incluso para luego quedarte presionando. Fíjate que a mí me gusta mucho inventar cuestiones y esa faceta me fastidia que no se me haya ocurrido a mí. De verdad te lo digo. Yo muchas veces había metido tres o cuatro jugadores, pero de diferente manera a lo que se está haciendo ahora. Me gusta motivar a la gente en cuanto a estudiar su personalidad y ver dónde les puedo tocar la fibra a cada uno o tocar algún punto determinado para motivarles. Y eso se nota muchas veces en cuestiones que dependen de la motivación o del esfuerzo, como en este caso que dices tú del rebote. 

 —Su UCAM Murcia siempre ha sido un especialista en triples y ahora es también el segundo equipo con mejor porcentaje de tiros de dos puntos. ¿A qué cree que se debe?

 —Una de las capacidades que tenemos de anotar de dos puntos es por el rebote ofensivo. Luego, tenemos varios jugadores que son especialistas en el tiro de dos puntos, como pueden ser Jonah Radebaugh, Devontae Cacok, Emanuel Cate  y luego también Mike Forrest o (David) DeJulius. No es habitual tener esos tiros de cuatro metros, no solo de "floater" (flotante), sino también de parada y tiro. El rebote ofensivo también marca mucho esta situación. Por eso y por la intención también de anotar en situaciones rápidas. El porcentaje también forma parte de ese porcentaje de tiro de dos puntos. Tú no tienes un porcentaje de acierto siempre elevado de tres puntos, depender de él es problemático y solo se puede contrarrestar con una buena defensa y con un buen porcentaje de dos. 

«Yo aprendí a no generarme expectativas sobre nada porque es lo primero que te puede hacer frustrarte o decepcionarte»

 —¿Cómo valora el rendimiento actual de Sander Raieste?

 —Yo aprendí a no generarme expectativas sobre nada porque es lo primero que te puede hacer frustrarte o decepcionarte. Yo a Sander lo conozco de mi época en Baskonia, era un joven, un niño. Vino a entrenar y jugar amistosos. Veía sus capacidades. Lo que más me ha sorprendido de Sander es la felicidad, está feliz. Si estás feliz, tu rendimiento aumenta. Él tiene toda mi confianza porque está dando el máximo que puede. Por tanto, puede hacer lo que quiera: tirar y entrar siempre que siga jugando con esa intensidad. Yo no le digo nada. Me divierte.

 —¿Cómo analiza la adaptación de Devontae Cacok?

 —Alejandro (Gómez) tiene muchísimas virtudes y, entre ellas, es estar atento a todo el mercado europeo, asiático, a todos. No podríamos haber fichado a este jugador en condiciones normales. Recuerdo cuando fichamos a (James) Anderson en su última etapa después de estar en Efes. Sí sabíamos de Devontae su motivación, su profesionalidad y su recuperación por todos los informes que teníamos. Tiene un nivel muy alto de compromiso con todo lo que hace y eso no es fácil de ver. Estoy muy contento. 

 —¿Cómo está su cabeza siendo entrenador del UCAM Murcia y ahora también seleccionador de Letonia?

 —Estoy encantado y bastante feliz. Recuerdo cuando mi padre me enseñaba y me obligaba de una manera muy estricta en la educación. ¡Ahora tengo tanto agradecimiento porque soy feliz de hacer una cuestión que me encanta y que es mi trabajo! Intento estar ocupado lo máximo posible en ello. Me gusta mucho el perder el tiempo, entre comillas, en ver todas las competiciones, desde la mía, que es la FIBA Europe Cup, hasta la BCL, la EuroCup y, por supuesto, la Euroliga, donde se ven cuestiones de un nivel superior, aunque en todas se ven cuestiones súper interesantes. Y lo de Letonia pues con un poco de incertidumbre porque es la primera vez que voy a hacerlo con una selección absoluta y, sobre todo, porque no estoy acostumbrado a sacar un rendimiento de un equipo con el que solo puedo entrenar tres días en la primera ventana y en la segunda. Esa incertidumbre es buena porque me hace prepararme más todavía ante esa incertidumbre. Va a ser divertido, es un reto mayúsculo para mí representar a un país que encima no es el tuyo. 

—¿Dedica una franja del día o unas franjas de la semana a seguir a jugadores letones? ¿Le sirve también para desconectar un poco del UCAM Murcia y viceversa?

 —Sí, sí, lo que hago ahora es los días donde yo dedico las tardes, la franja de entre seis a ocho y media, nueve, diez, cuando acaban todos los partidos de Euroliga, pues esa franja que siempre era exclusiva para ver esos partidos a veces pongo los partidos en silencio y estoy trabajando en alguna cuestión de Letonia. Lo que no hago, por supuesto, es quitarme un tiempo de mi trabajo principal. No puedes despistarte nunca. En esa franja estaba y sigo estando con mi cuaderno, pero con unas patatas fritas, con unas olivas y con una Coca-Cola disfrutando de los partidos de la Euroliga, pero con el cuaderno al lado. Miro lo que ha hecho (Kristers) Zoriks, que es más fácil porque está en Lleida, lo que han hecho jugadores que no están en nuestra competición, como (Aigars) Skele, que está jugando en Polonia, o como lo que está haciendo (Anzejs) Pasecniks, que está jugando en Asia.  Luego mantengo reuniones una vez a la semana con los que van a ser mis ayudantes en Letonia en horarios siempre muy especiales, antes de comer, que para mí serían las doce y media del mediodía y para ellos son las tres y media en Letonia.

 —¿Cómo es su día a día y su cooperación con Alejandro Gómez, director general del UCAM Murcia, en la confección de la plantilla?

 —Yo sí intento dedicarme dos o tres días a la semana desde las siete y cuarenta y cinco hasta las ocho y cuarenta y cinco de la mañana a hacer un poco de deporte porque lo necesito. Es la única diferencia. Hago deporte tres días a la semana antes de ir al pabellón. Los días que no lo hago me voy a las ocho al pabellón hasta las dos o dos y media. Luego por la tarde siempre evito ir al pabellón para trabajar en casa, ver el vídeo del entrenamiento que hemos hecho, ver los rivales otra vez, trabajar cuestiones del entrenamiento. La confección de la plantilla con Alejandro es muy dinámica. No la hacemos en verano, se hace durante el año. Nosotros a Mike Forrest lo fichamos en febrero. El contacto con (David) DeJulius fue muy cercano a esa fecha. El trabajo es durante los meses de competición, tienes la obligación de abstraerte de tu propio equipo en ese momento para confeccionar la temporada siguiente porque, si no, el crecimiento es menor. A Alejandro lo veo todos los días, hablamos cuatro o cinco veces al día y en verano hablamos cinco o seis veces al día. Es una persona de un nivel muy, muy alto, es de un nivel muy superior. 

—¿Qué opina tácticamente del Breogán?

 —A Luis (Casimiro) le tengo un respeto impresionante, un cariño especial porque me llevo muy bien con él. Me gusta mucho el cambio que ha hecho el Breogán en cuanto a su estilo de juego porque Luis está empezando en los últimos años a jugar de una manera muy, muy divertida, con una intensidad brutal en defensa, con un riesgo muy alto en muchas situaciones defensivas donde pone el físico a un nivel muy alto y luego con una capacidad tremenda de adaptarse a los jugadores que tiene en cuanto a la velocidad con la que ejecutan los sistemas. Luis ha estado en el baloncesto donde había 30 segundos de posesión. Es una persona que ha evolucionado de una manera increíble. En muchas ocasiones lo comparo con Aíto (García Reneses), son gente que son capaces de seguir evolucionando y eso solo hace la gente que tiene un nivel muy alto. Me gusta mucho cómo está poniendo a (Jordan) Sakho a un nivel tremendo, Arturs (Kurucs) está jugando a un nivel muy alto y con una defensa increíble, una capacidad de tiro, un compromiso con el equipo. Y me gustan mucho los jugadores que ficha el Breogán por el dinamismo que le dan al equipo. 

 —¿Cómo analiza la evolución de Arturs Kurucs?

 —Arturs fichó con nosotros en un momento en el que no estaba Jonah Radebaugh y donde nos ayudó impresionante. Él tenía esas ganas de jugar al salir de (Promitheas) Patras después de salir de Baskonia y llega a un UCAM que necesita esa energía, necesita jugadores que presionen a toda pista. Nos ayudó increíble. Luego tuvimos la oportunidad de fichar a Jonah (Radebaugh), que es un jugador igual de intenso y trabajador. Ahora es nuestro capitán. Entonces, sus minutos se fueron reduciendo la temporada del subcampeonato. Irse al Breogán, sobre todo cuando estaba Luis de entrenador, fue lo mejor que le podía pasar. Su nivel es altísimo, hizo partidos impresionantes la temporada pasada y esta temporada mantiene el nivel de intensidad.

 —¿Cómo analiza el proceso de Jordan Sakho?

 —Jordan les viene como anillo al dedo. Primero, porque es una persona fantástica, con educación. Mi familia, las niñas y mi mujer lo queremos increíble. Y luego da un nivel de intensidad y de compromiso en cada equipo que está. Se le ve muy cómodo. Si él está feliz, yo también. 

 —¿Qué opinión tiene de la afición del Breogán?

 —Forma parte de su ADN. Hay dos aficiones muy buenas, que ponen un nivel altísimo de apoyo constante y conjunto a su equipo, pistas que favorecen esa sinergia y esa colectividad. Son Lleida y el Pazo. El Pazo es impresionante. Los aficionados no se dan cuenta porque no lo viven desde dentro de la pista, pero son súper incómodos para el rival. Impulsa al Breogán en muchos momentos. Nosotros también lo estamos disfrutando ahora en Murcia porque tenemos mucha más gente joven también. El Pazo es una conexión envidiable y es de admirar porque tiene mucho mérito lo que hace la afición del Pazo. El speaker es buenísimo. Aquí también tenemos mucha dependencia de nuestros speakers porque son parte fundamental. El speaker de Lugo es de máximo nivel, es top, es muy bueno.

—Usted entrenó a Salva Arco, actual director general del Breogán. ¿Qué opina de él?

 —Es uno de mis hijos. Es uno de los mejores jugadores que yo he entrenado en mi vida, nunca he visto un jugador que trabaje tanto cada día y que tenga tanto compromiso. ¡Cómo me alegro que esté ahí y que ayude en el equipo en todo lo que puede!

 —¿Cómo es su repartición de tareas en el cuerpo técnico con Lucas Pérez y Dimitris Tsesmetzis?

—Dimitris tiene una historia muy peculiar, lleva seis años con nosotros, es un chico que vino a estudiar a la universidad, pidió venir a los entrenamientos míos, se le dejó y ahora es ayudante. Hizo un trabajo fantástico con los jóvenes e incluso fue tutor de pisos. Dimitris lleva la defensa y Lucas lleva el ataque. Se reparten también los post-partidos dependiendo de si es en casa o fuera, hacen un trabajo individualizado con los jugadores, cada uno tiene una responsabilidad de la mitad de la plantilla, tanto para ver los vídeos individuales como para trabajar con ellos. Siempre hacen una parte del entrenamiento al principio de la semana. Este jueves hicieron ellos la primera media hora con trabajos específicos de ataque. Tienen tanta responsabilidad que yo no entro en ningún vídeo en ataque y en defensa. Son entrenadores de cantera y eso es fundamental. También tenemos a Antonio (Lozano). Los tres se han formado en la cantera. 

 —¿Qué opinión tiene de la Liga U22 ante la marcha de tantas jóvenes promesas a la NCAA? 

 —La situación está complicada. Nosotros lo hemos vivido ahora con la fuga de Fabián Flores, un jugador formado por mucha gente, con el trabajo de mucha gente de aquí en Murcia. Nosotros obviamente estamos felices por su progresión, es un jugador que jugó unos cuartos de final de Liga Endesa con nosotros, bastantes minutos, pero nos ha dolido. Cuando alguien se va es lícito, esto es un deporte profesional, pero el cariño y el cuidado que tienes que tener con la gente que te ha ayudado es muy importante no olvidarlo. Entonces, el nacimiento de esta nueva competición yo te digo que me lo paso bomba, voy a todos los partidos. Es verdad que quizás me altero más de lo que debo, animo como si fuera un aficionado y digo cosas porque, como no hay  mucha gente, se oye todo, pero no me importa. ¡Me gustaría que hubiera más gente en el Palacio, pero es tan grande! Es una liga muy bonita. ¡Ves tan contentos a los chicos jugando! ¡Ojalá hubiera llegado antes porque las fugas hubieran sido menores! El crecimiento va a ser más grande y se va a potenciar también a nivel económico para que los jugadores piensen si quedarse en el sitio donde se han formado, donde los cuidan, donde los quieren y es su liga y su país o irse tan rápido, pero se les va a apreciar más aquí. 

 —El finalista de la Liga ACB debería jugar la Euroliga, como fue el caso del UCAM Murcia en 2024. ¿Comparte mi opinión?

 —Nosotros somos defensores de la meritocracia, defensores absolutos. Por eso la gente me preguntaba por qué tenía esa cara de rabia y de ambición cuando ganamos en Gran Canaria en el último partido celebrándolo como un lobo para poder quedar novenos y estar en la BCL. Era importante quedar novenos y no décimos. Luego, nos bajan por decisiones burocráticas y te cuesta entenderlo. Me hubiera encantado jugar la Euroliga, pero no hubiéramos podido jugarla porque no tenemos dinero para viajar en chárter, pero me hubiera encantado, sería un sueño. Pero la Euroliga es una liga privada, cerrada y que tiene sus propias normas. Ha dado muchas cuestiones positivas al baloncesto europeo, sin ningún tipo de duda, pero una de las menos positivas es que no existe la meritocracia. 

 —¿A qué se dedicó cuando fue cesado en el Barça y hasta que cuatro meses después fichó por el Cedevita?

 —Yo aprendí muchas cuestiones cuando salí del Barça. Muchas veces, cuando llevas una carrera ascendente, no te paras a pensar en cuestiones que son importantes y que has podido superar, incluso habiendo cometido errores o siendo excesivamente valiente en algunos otros proyectos. Cuando llego a Barcelona es un momento complicado, tanto del Barça como de la situación incluso política en Catalunya. Fue un momento muy convulso que afectaba de alguna manera a todo lo que se producía ahí a nivel deportivo. Lo primero que hice cuando dejé el Barça fue analizar todas las decisiones que había tomado. Nunca me pongo en el lugar de los otros porque no puedo solucionar nada, sino que me pongo en mi lugar. Anoté muchas cuestiones a nivel de demasiada valentía. Yo no pude ir al Barça con (Shane) Larkin. Sin Larkin no debería haber ido, pero yo fui incapaz en ese momento porque fichar por el Barça suponía estar con mi familia. Yo estaba en Baskonia, que es un club importantísimo. Ir con Larkin era un punto clave. Luego se ha demostrado que es un jugador que es capaz de cambiar un proyecto, que se lo pregunten a Efes y las Euroligas que han ganado. Tenía que haberme puesto serio y decir que no, como muchos entrenadores con más experiencia o con más nombre, porque no era tan difícil tenerlo o no tenerlo, era un detalle. Algunas cuestiones que hice tenía que haberlas manejado mejor en cuanto a ser más exigente conmigo mismo y con las cuestiones que me rodeaban. Hubo un momento que decidí ayudarme con una psicóloga que había estado muchos años en el Barça, una psicóloga impresionante que en ese momento ya no estaba en el Barça. Estuve varias sesiones con ella para centrar mejor las cuestiones. Lo de Cedevita ya da para un cuento, fue una historia tremenda que no merece la pena hablarlo. Fui a la psicóloga después de Cedevita. Me puse las bases, saber quién soy, de dónde vengo y escuchar a la persona más importante a nivel personal y baloncestístico, que es mi padre, que siempre me ha dado consejos.