Xavi Pascual, entrenador de baloncesto: «Me da un poquito de miedo que ha desaparecido un poco más el talento»
LUGO
El entrenador impartirá un clínic e intervendrá en una mesa redonda en Lugo
18 sep 2025 . Actualizado a las 11:04 h.Xavier Pascual Vives (Gavà, 1972) ha cerrado un ciclo de cinco temporadas y media como primer entrenador del BC Zenit de San Petersburgo ganando una Liga VTB, una Copa de Rusia y dos Supercopas VTB. Fue también primer técnico del Panathinaikos, donde ganó dos Ligas y una Copa. Previamente, fue uno de los mejores entrenadores de la historia del Barça al ganar la Euroliga de 2010, así como cuatro Ligas ACB, tres Copas y cuatro Supercopas. Antes, como ayudante, sumó otra Copa. Este domingo 21 de septiembre visitará Lugo para impartir un clínic a las 12:15 horas en el Polideportivo del Colegio San Lorenzo y participará en una mesa redonda a las 16 horas en el Auditorio Xunta de Galicia, eventos organizados por la Asociación Xuvenil Sagrado Corazón (AXSC).
- ¿Cómo es su día a día desde que en junio decidió no continuar en el Zenit?
- De alguna manera aún prácticamente son vacaciones porque las competiciones oficiales no han empezado y simplemente he estado muy atento al EuroBasket y lo he seguido muy de cerca. Ahora, de alguna manera, esperando que empiecen la ACB, Euroliga y todas las competiciones de Europa, pero de momento aún no tengo una rutina muy clara de días de partido.
- ¿Revisa antiguos partidos suyos o no?
- En este momento no he visto nada antiguo. He hecho desconexión hasta que empezó el EuroBasket y solo he visto prácticamente todo el EuroBasket.
- ¿Qué supone para usted venir a dar un clínic a Lugo y acercarse a entrenadores, jugadores y aficionados?
- Primero de todo, yo siempre siento una responsabilidad, como otros lo hicieron conmigo cuando yo era muy joven. Ahora tengo esta responsabilidad de ayudar a nuevas generaciones, aportarles un pequeño granito de arena en cada charla si es posible y mejorar su conocimiento. Es un placer para mí siempre que puedo dar este tipo de charlas, aunque siempre es complicado por agendas, pero intento colaborar con todo el mundo.
- Su clínic va a ser sobre cómo defender y las nuevas tendencias del bloqueo y continuación. ¿Qué matices se han incorporado en este ámbito en los últimos tiempos?
- Hago una charla defensiva porque Chus (Mateo) hace una ofensiva y es bueno que todos los participantes tengan esta doble visión, eso les va a ayudar. Se van incorporando pequeños matices siempre en todas las facetas y en los últimos años ha habido un poquito más de negación de bloqueo, que no había tanto. En los laterales había mucho y en el centro poco. Orientar hacia la mano mala se está haciendo mucho. También intentaremos explicar cómo actuar en el lado de ayuda cuando el entrenador decide que el pívot sale un poquito más o cuando sale un poquito menos. Es intentar recopilar todo aquello que se está viendo por televisión, ponerlo un poco en orden y explicarlo. El entrenador emplea muchas cuestiones defensivas diferentes a lo largo de una temporada.
- El baloncesto cada vez se está convirtiendo en más físico. ¿En qué medida le influye a un entrenador en defensa?
- El físico es importante. Ha habido un momento de la historia de nuestro baloncesto en Europa que ha habido como esa evolución hacia que sean un poco más físicos. Algo que me da un poquito de miedo es que no estamos tanto en eso, sino que ha desaparecido un poco más el talento. Nos estamos quedando sin talento en Europa, estamos más en eso, no desapareciendo todo el talento de Europa ni mucho menos, pero sí que es verdad que en general cuesta más reconocer jugadores con un talento excepcional porque se nos van todos o casi todos. Igual no es un momento donde la tendencia es tanto el físico, sino que el problema es que la tendencia es que nos está desapareciendo un poquito más de talento de lo habitual.
- ¿Entiende este éxodo repentino y masivo hacia la NCAA de tantos jugadores sin apenas haber jugado? Lo comentó Joan Peñarroya sobre Dame Sarr.
- Lo que le pasó a él es excepcional porque fue a media temporada, es muy poco habitual, inadecuado y demasiado invasivo. El problema que tenemos globalmente es que se nos van chicos que despuntan en categorías inferiores, se nos van porque las apuestas que se hacen ahora desde Estados Unidos son increíbles y prácticamente irrenunciables para los chicos. Entonces, es el gran problema que tenemos ahora, las canteras están de alguna manera empezando a perder un pelín el sentido y ahí hay que darle una vuelta. Muchos de estos jugadores que se van a ir no van a triunfar y algunos con 21 o 22 años tendrán que volver. Hay que hacerlo muy bien para que estos chicos, cuando quieran volver, quieran volver exactamente a sus casas formativas. La situación está muy, pero muy complicada en este momento.
- En la mesa redonda del domingo a la tarde van a hablar de los inicios.¿Cuándo y en qué momento comenzó a sentirse entrenador?
- Yo era ayudante de Agustín Cuesta en el segundo equipo del Barcelona. Creo que fue en 1994. Llevaba dos años con él y me dijo: "¿El año que viene qué hacemos?" Y me dice: "Tú te vas". Y yo le digo: "¿Qué quieres decir?". Me contestó: "Que tú ya eres entrenador, vete a entrenar a un equipo sénior que estás de sobra preparado para hacerlo". Y fue cuando fiché por el Santfeliuenc, que era el segundo filial del Barça, tenía como un especie de acuerdo, pero no demasiado. Fue el primer momento que me sentí entrenador y, desde entonces, pasé por la cuarta, tercera y segunda categorías hasta llegar a la ACB. En cada momento te vas sintiendo diferente. Y, lógicamente, cuando me toca salir ahí y llego a ser entrenador del Barcelona es donde te sientes entrenador de primer nivel, pero me he sentido entrenador desde muy al principio.
- Usted es también ingeniero técnico. ¿Qué cuestiones de esta rutina y formación aplicó y aplica en el baloncesto?
- Al principio sí que tenía un poco más de relación todo. Ahora más que nada soy una persona bastante metódica en las cosas, ordenada y sistemática en algunas cuestiones. Puede ser que vaya todo relacionado con mi personalidad o también con mis estudios o todo junto.
- Su único partido en el Pazo fue en la temporada 2005-2006 como ayudante del Barça con Dusko Ivanovic. ¿Qué imagen tiene de Lugo y del Breogán?
- Con mucho cariño. Recuerdo ese partido que ganamos al final con una canasta muy difícil de Juan Carlos Navarro. En el Breogán jugaba Pete Mickeal. Nuestro capitán era Rodrigo de la Fuente. Tengo algunos recuerdos de ese momento, de ese partido, que fue muy disputado y muy complicado. Siempre es un placer cuando veo partidos del Breogán por televisión. Siempre lo miro con mucho cariño. Lugo es un lugar donde ha habido momentos más difíciles, pero siempre se han mantenido ahí. No sé por qué, porque no es que yo tenga mucha relación con nadie de Lugo, pero sí le tengo cariño.
- ¿Cómo era Pete Mickeal, al que entrenó en el Barça, como competidor?
- Espectacular. Aún ahora tenemos muy buena relación. Es un chico extraordinario y extremadamente competitivo. Él quería ganar siempre a todo, quería ser el mejor en todo, en los entrenamientos, en los unos contra unos, en los sprints, en cualquier momento. Por eso fue el pedazo de jugador que fue, siempre quiso ser el número uno en cualquier ámbito. No tenía miedo a nadie ni a nada. Era un ganador.
- Juan Carlos Navarro tiene un vínculo familiar con Lugo y visita la provincia muy a menudo. ¿En qué lugar lo ubica dentro de los jugadores a los que ha entrenado?
- Sí, sé del vínculo de Juan Carlos con Lugo. Para empezar, es el jugador más importante de mi carrera deportiva porque juntos hicimos que el Barcelona volviera al sitio que había perdido, había perdido un poquito de comba. No solamente él y yo, pero una parte éramos él y yo. Es un chico extraordinario, amigo para toda la vida, más allá de que hablemos más o menos. Es una persona que quiero un montón, a él y a toda su familia. Como jugador, no hay calificativos. El más creativo. Es un jugador que venía a un entrenamiento y hacía una cosa diferente que no había hecho nunca. Es sencillamente algo espectacular y sensacional. Es increíble esa capacidad de decisión y de anotar en el momento importante. Luego, crecimos juntos en la creación y se convirtió en un jugador muchísimo más creativo que los demás. Es una pasada haberlo disfrutado muchos años.
- Devin Davis, ex del Breogán, jugó en el Barça justo la temporada previa a que usted comience como ayudante en el primer equipo. ¿Lo recuerda? Era un perfil de ala-pívot de los que ya no hay tantos, de juego al poste sin tiro de tres, aunque sí con lanzamiento de media distancia.
- Sí, estuvo el año anterior. Es un jugador que recuerdo bien. Aún hay ese perfil de ala-pívot que no tira tanto, como ahora con el Barcelona fichando a (Tornike) Shengelia, que puede meter y desde ahí hace otras cosas, es competitivo, tiene muchísima calidad en muchísimos aspectos. El talento a veces no es una cuestión sola, son muchas importantes, es el talento competitivo, el talento defensivo, el talento ofensivo, pasar el balón, rebotear, tener intuición, tener compañerismo, tener buena visión táctica, control del momento.
- Usted fue entrenador de Ricky Rubio. ¿Le sorprende que sea una persona tan sensible como se mostró públicamente en varias entrevistas o realmente ya veía que era así? ¿Tenía antes una máscara o no?
- A Ricky lo he conocido desde muy joven, pero era un chico que era todo corazón. Recuerdo alguna vez que incluso le dije: "Ricky, deja de pensar en todo el mundo y algún día piensa también en ti, no te olvides". Ricky, si veía que Pete (Mickeal) no tiraba, ya lo buscaba; si (Juan Carlos) Navarro tuvo dos que no había podido tirar, ya lo buscaba; o si a (Erazem) Lorbek le pasaba lo mismo, pues también lo buscaba. Lo veía todo, lo sentía todo, era un chico extremadamente empático y extremadamente dado a hacer feliz a la gente. Su motor de vida era hacer feliz a la gente. Hacía felices a todos los compañeros. Tenía esa habilidad, esa súper sensibilidad de empatía de una persona extraordinaria. A lo mejor, por lo que parece, igual ha sido víctima de ser tan bueno, de ser tan generoso y de ser tan buena gente porque ha priorizado en muchos momentos a los demás y no a él. Entonces, en algún momento a lo mejor le ha pasado factura.
- Usted fue un pionero o un desarrollador del juego por encima del aro con jugadores como Boniface N´Dong y el lucense Fran Vázquez. ¿Cómo recuerda esas situaciones?
- Es verdad que no se hacía mucho en ese momento y nosotros empezamos hacerlo ya mucho desde el principio. También había algún matiz diferente, la línea de tres puntos estaba más cerca, con lo cual la amenaza del tiro era muy grande, todo el mundo era un poquito más agresivo en la defensa del "pick and roll", con lo cual podíamos llegar más fácil a encontrar esas situaciones. A lo mejor, ahora todo es un poquito más conservador y cuesta un poco más en algunos momentos, pero sí, sí, en ese momento había dos cuestiones que no se hacían mucho: que era el "short pop" en el centro, que se hacía mucho en el lateral, pero en el centro no; y la otra es jugar por encima del aro. No digo que nosotros lo descubriéramos, pero sí que nosotros lo utilizamos mucho.
- El domingo comparte cartel y mesa redonda con Chus Mateo. ¿Qué destaca de él?
- No nos conocemos increíble, pero sí lo suficiente para decir que es una persona extraordinaria y eso le hace ya tener mucho valor para el trabajo que hace. Luego, ha sabido muy bien cómo dar continuidad a un grupo del cual ya formaba parte y que funcionaba muy bien en el Real Madrid. Y ahí está, ha conseguido muchísimos títulos, que es muy complicado. Esto habla por sí solo y por todo lo que ha hecho. Es un buen entrenador y una muy buena persona.
- Usted, al igual que Natxo Lezkano, ex del Breogán, fue ayudante de Dusko Ivanovic. ¿Qué cuestiones aprendió de Ivanovic?
- Muchísimas, soy el entrenador que soy por haber compartido con él. Al final, todos aprendemos de todo el mundo, pero Dusko es una de esas personas que me marcó muchísimo, tuve muchísimo aprendizaje con él en todos los sentidos. Entendí el baloncesto de primer nivel y la exigencia que tiene, su manera de sentir, su manera de vivir las cosas, su pasión, su talento táctico. Los entrenadores vamos en continua evolución, pero hay momentos de nuestra vida que hay gente que nos impacta y él ha sido uno de los que me ha impactado mucho.
- ¿Cómo recuerda su etapa exitosa en el Panathinaikos?
- Es un recuerdo maravilloso porque llegamos allí en un momento donde Panathinaikos había perdido de 25 puntos en octubre contra Olympiakos y conseguimos darle la vuelta a todo y ganar Liga y Copa. En Euroliga siempre estuvimos luchando por la Final Four. Era un momento donde el club no estaba tan boyante, sí que teníamos equipo, pero no tanto como ahora, que está en un modo súper, súper top a nivel económico. En ese momento no lo era tanto. Por otro lado, la gente de Panathinaikos siempre me trató de manera increíble, me sentí muy querido en toda la etapa y también me sentí parte del club, un club de esos que te marca.
- ¿Cómo es ser entrenador local en el OAKA?
- Es una maravilla sentarse ahí con tu público, hay algunas canchas de Europa que sentarte como local es una pasada, te ayudan mucho, te empujan mucho. Antes de partidos importantes, recuerdo salir 15 minutos antes y era una pasada cómo te recibían. Tengo recuerdos inolvidables en positivo de toda mi etapa en Atenas.
- ¿Cómo ha vivido en Rusia fuera de la cancha?
- Mi vida era completamente normal, vivía en una ciudad normal, en un país que tenía un conflicto fuera del país. La vida ha sido perfecta, me he sentido muy bien acogido, me he sentido muy querido también, muy respetado por mi trabajo con una organización que creció mucho desde la primera temporada hasta la última con el pero de que cuando salimos de la Euroliga se acabó el motivo de entrenar allí. Cogimos el equipo siendo último en la Euroliga y lo pusimos octavo el primer año jugando play-off contra el Barcelona y el segundo año estábamos terceros cuando comenzó el conflicto, estábamos en una muy buena línea ascendente. Se frustró la idea original de por qué estábamos allí. Es un sitio donde me he sentido muy identificado, querido y tengo gente para toda la vida.
- ¿Cómo cambiaría su rutina de ser entrenador de un equipo a ser seleccionador y entrenar a los jugadores cada un determinado tiempo?
- Primero, hay que hacer un barrido muy bueno de todas las nuevas generaciones de jóvenes y entender muy bien las posibilidades de poder contar con ellos o no porque en toda esta primera etapa donde solo hay ventanas clasificatorias para el Mundial hay que ver con qué jugadores se puede contar y hay que entender que, aparte de algunos jugadores que ya van siendo recurrentes, hay otros van a ser muy complicados de convocar. Entonces, hay que empezar a tirar de gente nueva que puedan ayudar mucho y también los jugadores que no pueden venir, pero que están jugando en universidades y que vayan despuntando, pues tenerlo claro para siguientes ocasiones porque en breve van a tener que ser los que tiren del carro. Habrá que trabajar mucho este tipo de cuestiones, visitar muchos jugadores, hablar mucho.