Para muchos medios, especialmente los televisivos, siguen existiendo las dos Españas: la del norte hasta Despeñaperros, y la que va desde aquí hasta el sur. Lo hemos visto en las informaciones del tiempo. El sol, las playas con bañistas y los chiringuitos vienen acompañados de imágenes del sur, en donde el buen tiempo es lo habitual y por lo tanto, la noticia es sí no es para tanto. Si por casualidad se hace referencia a Galicia, se recurre al tópico de Sanxenxo y del resto, nada.
Si se trata de los carnavales, la información se centra en Canarias o en Cádiz, de los de aquí, de Verín, Xinzo o Laza, declarados de interés turístico nacional igual que los anteriores, ni la mínima referencia o, si acaso, un breve de apenas unos segundos. A la hora de hablar de murallas, el tópico recurre a las de Ávila, olvidándose de la nuestra, diez siglos anterior. Del Arde Lucus, que congrega a cientos de miles de personas, ni una referencia mientras que las fiestas de Moros y Cristianos, que quizás reúne a menos gente que la de aquí, ocupan amplios espacios. La Semana Santa, aunque ahora no tenga el esplendor por la pandemia, se centra en Andalucía o Zamora mientras que las de aquí, la de Viveiro, declarada de interés nacional, raro es que aparezca en algún noticiario televisivo.
Cuando los países democráticos decidieron el bloqueo a la España de Franco, el general respondió: «pues que nos dejen solos». Visto el olvido a que nos someten, o quizás el desconocimiento, no nos queda otro remedio, sin que sirva de precedente, que emular al dictador respondiendo lo mismo, aunque ello, en el fondo, no sea más que una rabieta.