Alcoa

Antón Grande

LUGO

De un plumazo los señoritos de Alcoa anuncian que cierran una de las plantas en San Cibrao, lo que supone dejar en la calle a medio millar de personas, que no es moco de pavo, pero el capitalismo desmedido y las multinacionales es lo que tienen, que hacen lo que les sale de la entrepierna sin que nadie les ponga coto. Alcoa era una empresa estatal a la que se le suponía un gran futuro, en especial para los cientos de trabajadores y sus familias y, cómo no, para A Mariña lucense.

Pero llegaron los ultraliberales y el gobierno de Aznar, conviene recordarlo, decidió privatizarla, como hacen con todo, y luego, cuando el gran capital, extranjero por más señas, decida deshacerse de ella, que apande el Estado, y los mismos que la vendieron son ahora los primeros en reclamar al gobierno que tome cartas en el asunto.

Así, con toda la jeta, como si fuese lo más natural del mundo.

Los señoritos de Alcoa llevan pidiendo desde hace tiempo una reducción en el coste eléctrico para hacer viable la producción. No niego que ello sea necesario pero con las eléctricas hemos topado. Puede que tengan que rebajar sus recibos de la luz, pero por qué a ellos y no a mí y al resto de los gallegos, territorio este que produce energía eléctrica incluso para exportar.

No veo solución para Alcoa a pesar de huelgas, manifestaciones y negociaciones políticas, en esta Europa de raposos que no entiende de sensibilidades ni de necesidades mínimas sino de macroeconomía y cifras que siempre van a parar a los mismos bolsillos.

Alcoa se muere, se muere tristemente. No tienen corazón, ni les importa.