El barrio de O Carme, un lugar congelado en el tiempo (XIV): El plan general del año 2012 y unas líneas que se quedarán en el plano

ramón m. cabarcos LUGO

LUGO

ALBERTO LÓPEZ

El documento urbanístico aprecia que en Lugo hay zonas vacías, entre las que se cita esta parte de la ciudad

10 may 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

En 1995, el pleno municipal acuerda iniciar revisión del PGOUM de 1992, que se aprueba definitivamente, con exclusiones territoriales, en el 2012. Como es obvio (también para los anteriores planes), este ve la ciudad como «residencial y alargada», pero con importantes vacíos en su interior, y el más notable de todos ellos es la zona del Carmen.

Se propone colmatar la trama urbana (repetido propósito de cada sucesivo Plan) en vez de extenderse en superficie y completar las dos «rondas» exteriores, además de mantener la zonificación del plan anterior (zona norte «industrial» y zona sur «residencial»), desarrollar nuevos equipamientos y espacios verdes (en los bordes y entre áreas) y vincular la ciudad con el río.

El Plan considera, lógicamente, que la zona del Carmen tiene un significado especial dentro de la ciudad, siendo tan importante este vacío urbano y tan próximo a la muralla. Urbanísticamente, este suelo se divide en consolidado y no consolidado. El primero cuenta ya con edificación o da frente a una vía urbana, y se ordena detalladamente. El segundo se sitúa en el ámbito central de este territorio y se organizará con un futuro Plan Especial de Reforma Interior, llamado PERI-6.

En la calle Noriega Varela, se incorpora el antiguo cementerio y parte del callejón (propiedad de la Cofradía desde 1970) para conectarlo con una ancha calle, que atraviesa la del Carmen, hasta la calle Vicedo. En la parte baja de esta calle se proyectan tres grandes bloques de ocho plantas de altura, a los que les queda pendiente solucionar su estrecha relación con el Camino Primitivo que discurre pegado a su fachada trasera.

Entre estos bloques se sitúan las prolongaciones de las calles Monte Picato, Estaca de Bares y Valuro, como vías comenzadas pero sin resolver su continuidad, a modo de peine. En la Segunda Ronda se dio una curiosa negociación individual con cada uno de los propietarios, dando lugar a un planeamiento que genera extrañas formas superficiales. Al referirse al viario colindante con los del barrio, el planeamiento dice que, como determinación vinculante, se establece la necesidad de dar continuidad al viario adyacente.

Esto contrasta con la extrema prudencia de los criterios orientativos para otros ámbitos consolidados de Lugo, donde insiste en sus intenciones solo indicativas y sin carácter vinculante. En localizaciones menos complejas se dan meras indicaciones, pero aquí las calles atraviesan la edificación histórica consolidada y los caminos primitivos.

Contradictoriamente, se posibilita un tipo de urbanización que el Plan reconoce como un error, que es la edificación abierta en altura con edificación cerrada en todo su contorno.

Intervenciones desacertadas

Dice de intervenciones anteriores de este tipo que «no han sido acertadas», porque «no se adecúan a la trama urbana donde se insertan, produciendo enclaves-islas tipológicamente diferenciadas con el tejido urbano del entorno, que se significan casi siempre por una mayor altura de las edificaciones (hasta nueve plantas), y la adopción de tipologías de edificación abierta, frente a la manzana cerrada del tejido colindante».

La superficie total de la zona es de 87.753 metros cuadrados, con una edificabilidad de casi 1,5 metro2/m2, lo que supone edificar 66.924,84 m2 (colocada según el futuro plan parcial). Este es uno de los mayores aprovechamientos planeados (otros emplazamientos tienen atribuidos tan solo 0,3 m2/m2). Esta edificación ocuparía, suponiendo un bajo libre y cuatro plantas altas, unos 16.731,21 m2.

¿Es posible colocar toda esta edificación? Difícilmente. Porque se reserva un espacio central para colocar zonas verdes que «se fundan con las áreas dotacionales del Río» y alberguen yacimientos arqueológicos (suponiendo que sea esta fuese ubicación, lo que es mucho suponer) y el viario histórico (suponiendo que todo este discurriese por ese espacio, que desde 2012 ya no lo hace).

Existen más que fundadas expectativas de importantes hallazgos arqueológicos en el territorio extramuros mas poblado históricamente, con orientación sur y conexión directa con el río, además de paso de las escorrentías históricas de aguas pluviales no canalizadas.

Y existe una tutela de la administración municipal y autonómica que obliga a catas arqueológicas en cualquier intervención y una amplia zona de exclusión en función de lo hallado.

Existe también más de un trazado original del Camino Primitivo, atravesando longitudinalmente el territorio, lo que también trae consigo una protección directa en una ancha franja de terreno (dos bandas de 30 m a cada lado) e indirecta en todo el ámbito territorial. Esto supone que este planeamiento no verá su desarrollo antes de su revisión, o no como tiene previsto.

También que es precisa una intervención que vaya más allá de un PERI, con una muy probable necesidad de que la edificabilidad otorgada sea revisada a la baja, aunque no lo sean sus costes de desarrollo, que dadas sus especiales circunstancias crecerán en igual proporción.