Hostelería

Antón Grande

LUGO

Parece ser que la hostelería lucense necesita unos quinientos trabajadores para el sector, sobre todo ahora que se acerca el Xacobeo. No lo dudo pero parece que algunos hosteleros no hacen examen de conciencia, confesar los pecados y cumplir la penitencia, como nos adoctrinaban en los Maristas, y se creen que los salarios que pagan, 600 ó 700 euros, son suficientes mientras que su caja crece.

Conozco datos, y no voy a decir nada más que no quiero herir susceptibilidades, en los que se les ofrece esas cantidades por media jornada, que luego se transforma en jornada entera y que además, se les explica a los futuros contratados que no comenten esas interioridades.

Lógicamente la gente con estudios de hostelería se niega a ello, pero también hay personas que sin esos estudios tienen una larga experiencia tras el mostrador que, a la hora de la verdad, no se tiene en cuenta. Personalmente me he encontrado, y muchos de ustedes, amablecon empleados de hostelería que no saben diferenciar un godello de un albariño, un mencía de un rioja o un ribera del Duero o, lo que es peor, entre un blanco y un tinto cuando se les pide un vino, no por la marca sino por la denominación.

No dudo que falte formación en este sector, pero también falta el reconocimiento de esa formación por parte de algunos hosteleros, que no todos insisto, aunque en todas las categorías hosteleras se cuecen habas a la hora de gratificar a sus trabajadores.

Quizás si la oferta empresarial fuese más justa en las nóminas, habría más profesionales dispuestos a cubrir esos puestos necesarios en Lugo pero mientras que las condiciones sean de miseria y explotación, seguirá la carencia. No se trata solo de ganar mucho sino de ofrecer un buen servicio a los clientes y tener satisfechos a los trabajadores. Pero algunos hosteleros solo miran la caja por la noche. Y así no se va a ningún sitio.