MONFORTE / LA VOZ

El camino que une las aldeas de Belesar con Bexán formaba parte de una ruta secundaria relacionada al parecer con la vía romana de Astorga a Braga y que era conocida por los Codos de Bexán. Aquella antigua vía salía de Santa Mariña y atravesaba los lugares de A Vendanova, Mourelos y A Millarada. Luego pasaba por O Souto para entrar en Bexán y seguir en descenso por la ribera del Miño para empatar en Belesar con los conocidos Codos de Belesar, que forman parte del Camino de Invierno. Luego cruzaba el Miño para entrar en tierras chantadinas. Era un itinerario habitual para los tratantes de ganado de las parroquias de Mourelos y Santa Mariña que iban a las ferias de Chantada.

El inicio de este camino está en la parte baja de la localidad de Belesar, a la altura de una fuente con lavadero público. Arranca a la derecha entre las viviendas y sube hasta llegar a una pequeña fuente pública. Aquí hay que tomar el camino de la derecha, que empieza con un fuerte ascenso y discurre entre viñedos y altos muros de piedra para desembocar, unos 250 metros más adelante, en una pista asfaltada. Hay que caminar por ella un centenar de metros y luego, a la altura de una bodega de reciente construcción -Adega do Fortes- desviarse a la izquierda por un camino en dirección a Bexán.

Antiguos viñedos

Unos metros más adelante se cruza un pequeño arroyo en el lugar de Os Lagallos. Después luego el camino bordea una zona de antiguos viñedos denominada Viña Vella. Dicen los vecinos del lugar que fueron los primeros que se plantaron en esta parte de la ribera. A continuación salimos a una pista de tierra. Hay que girar a la derecha y caminar por ella unas decenas de metros hasta cruzar el arroyo de Orxás. Seguidamente dejamos este vial para torcer por un camino a la izquierda y subir a Bexán. Este tramo tiene una fuerte pendiente y está parcialmente empedrado.

Al llegar al kilómetro 1,3 entramos en Bexán, hasta aquí llevamos recorridos a la altura de la capilla de San Antonio, construida en el año de 1639 y restaurada hace más de una década. La localidad merece una pequeña visita para disfrutar de su arquitectura popular, a pesar de que una gran parte de sus viviendas están camino de la ruina. Desde ella se contemplan unas vistas espectaculares de las riberas de Chantada, O Saviñao y el pueblo vecino de Belesar. El descenso demográfico también ha hecho mella en este lugar. En la actualidad solo una vivienda está habitada de forma regular.

Manuel Rodríguez, natural de la vecina aldea de O Souto, recuerda haber transitado por el camino de Bexán en repetidas ocasiones cargado con cestos de uvas para las bodegas llamadas de Cotarelo, Leonardo o Tiatino, todas ellas situadas en el pueblo de Belesar. Una gran parte de las uvas que transportaba procedían de las viñas de Bexán y de Os Lagallos.

En tiempos, en Bexán se celebraba una romería que atraía a los vecinos de muchos pueblos de los alrededores e incluso del municipio de Chantada. Encarnación Rivas, vecina de la localidad, recuerda la gran cantidad de gente que acudía a la romería y a los actos religiosos que se celebraban en la capilla de San Antonio. Ese día la aldea se adornaba de aros hechos con varas de acacias recubiertas de flores y la fiesta era amenizada por una banda de música.

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Junto al Miño por los Codos de Bexán