La primera generación de alumnos de Los Franciscanos está más unida que nunca
03 jul 2019 . Actualizado a las 05:00 h.En el año 1969 empezó una historia que se prolonga hasta hoy, y que, predeciblemente, continuará algunos años más. Un grupo de jóvenes empezó a cursar tercero de EGB, con ocho años, en el colegio Los Franciscanos. Y allí estuvieron hasta los 13 e incluso los 14. «Se fóra por nós, aínda estaríamos alí», exclama la primera generación de los Franciscanos al unísono.
Gonzalo Rodríguez, Paulino Blanco, Manuel Rafael Pérez, Gonzalo Naya, Faustino Díaz y Antonio García Troncoso son algunas de las personas que conforman la historia de Los Franciscanos. Ellos fueron los primeros junto con algunos compañeros más. Y el vínculo que se creó entre las paredes de un centro educativo continúa hasta hoy.
El fin de semana pasado, la primera promoción de Los Franciscanos celebró una comida para festejar el cincuenta aniversario del centro. Y allí se reunieron maestros y alumnos para recordar, celebrar y revivir algunos de los momentos que formaron la infancia de cientos de estudiantes. Algunos vivieron la sensación de sentarse en el pupitre en el que estudiaron medio siglo atrás. Y, explican, fue emocionante e incluso hay quien acepta que estuvo a punto de dejar correr las lágrimas.
Ahora, en el patio de los maristas hay columpios. Pero antes había manzanos. Los detalles van de la mano de los protagonistas de la historia, ejemplo de que los años pasan, pero los lazos permanecen intactos al paso del tiempo. Para ellos, todo en el centro sigue igual. Ahora, tienen un grupo de Whatsapp y se comunican a diario. «Somos la promoción vieja y, probablemente, la más unida», exclaman estos compañeros «Al salir de allí estudiamos en otros centros, pero cuando nos preguntan, siempre decimos convencidos que estudiamos en Los Franciscanos», cuenta esta primera generación.
Después de clase, los alumnos de Los Franciscanos no dudaban en quedarse en el patio a jugar, e incluso regresaban a su lugar de encuentro los sábados. El centro siempre estaba abierto. Además, confiesan, no dudaban en quedar para «zurrarse» con los alumnos de otros centros. Los que formaron la primera generación de este histórico centro agradecen al padre Buján y a la organización todo el esfuerzo para organizar el encuentro.