Niños que casi llegaron con las uvas

El HULA tuvo el segundo nacimiento de toda Galicia en la jornada de ayer

J.A. C.C.
LUGO, VIVEIRO, MONFORTE / LA VOZ

Aún no lo sabe; pero Gabriel podrá lucir una simbólica medalla de plata por el momento de su nacimiento. El primer bebé nacido tras el cambio de año en el HULA fue también el segundo en venir al mundo en toda Galicia en este 2019, e incluso, en un primer momento, las informaciones divulgadas por la Xunta lo situaban como el primero. Horas después, en cambio, ese simbólica medalla de oro se concedía a un bebé nacido en Vigo.

Nació pocos minutos después de la una y media de la madrugada y pesó 2,800 kilogramos. Sus padres decidieron mantenerlo alejado de las cámaras, por lo que no se incluye en esta página una foto suya. Ese parto no fue el único de la madrugada en el HULA, pues alrededor de una hora después nació Valeria, cuyo pesó fue muy parecido (exactamente, 2,695 kilogramos).

En el hospital de A Mariña, poco después de las tres de la madrugada, tenía lugar el primer parto del 2019. Una niña, Estrella Luciana Antuanela, fue la primera mariñana en ver la luz en el recién iniciado 2019. Su madre, Mariluz, con el rostro y el tono de voz evidenciando el cansancio acumulado en las últimas horas, atendía ayer amablemente a los medios de comunicación. Un cansancio que no bastaba para ocultar la satisfacción y a la alegría por la nueva vida.

Es el segundo hijo de un matrimonio de dos peruanos que residen en el municipio burelense desde hace más de un año. El esposo de Mariluz trabaja en un barco pesquero y se encontraba en tierra pasa asistir al alumbramiento. Él es el responsable del primero de los nombres de su hija, Estrella: «Por la buena suerte que siempre hace falta en el mar», comentaba Mariluz.

Los otros dos nombres, Luciana y Antuanela, son los de dos familiares directos, una abuela y una tía. Estrella tiene un hermano, Yordy, de cuatro años de edad, que ayer era uno de los más contentos al ver crecer la familia y tener con él, ya para siempre, a una hermana con la que poder jugar.

El primer bebé del año 2019 en el hospital de Monforte llegó bien entrada la mañana del 1 de enero. Se llama Leire y es la primera hija de un taxista y una teleoperadora de Chantada. En una habitación de la planta de maternidad contigua a la suya descansaba ayer Adela, la última niña nacida en el 2018, que llegó al mundo el pasado día 30.

Leire vino al mundo a eso de la una y media de la tarde de ayer.

Su madre, María José Besteiro, de 34 años, no había salido de cuentas todavía así que los síntomas de que el parto era inminente la pillaron desprevenida.

Ella y su pareja, Santiago Varela, de 36 años, se desplazaron desde Chantada al hospital de Monforte. El parto fue por cesárea porque la niña estaba colocada de nalgas. «Levaba varios meses así, vese que non se quería mover», bromea su padre. María José y Santiago disfrutaron con normalidad de una cena navideña familiar de fin de año en casa. Eso sí, optaron por ahorrarse salir de fiesta. Por si acaso.

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