Los muebles de la Cámara, de saldo

Una sociedad compró ocho lotes, entre ellos uno del despacho de presidencia, en 1.468 euros

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lugo / la voz

Apenas 1.468,94 euros recaudaron los trabajadores de la Cámara de Comercio con la venta de los bienes muebles embargados en su día a la entidad y que estaban depositados tanto en el edificio de la avenida de Ramón Ferreiro como en el Forcam. Sillas, mesas, estanterías, armarios, sofás, percheros y hasta una caja fuerte fueron subastados por el Juzgado Social número dos, que acumula las reclamaciones de la antigua plantilla y que fue la instancia que acordó su venta para poder recuperar algo de dinero para hacer frente a la millonaria deuda. Los compró una empresa con sede social en Las Palmas, Las Rosas 19, S.L., que se llevó ocho de los 17 lotes por los que pagó más del 50% del valor de tasación.

Entre estos lotes figura uno, con el epígrafe de «presidencia», con dos piezas valoradas en 383,50. Una de ellas un sofá de piel, tasado en 337,5 euros y la otra, una mesa de centro, de 46, por los que Las Rosas 19 pagó 183,67 euros.

Del despacho de presidencia de la Cámara de Comercio que estaba decorado con piezas de lujo y que disponía de cuarto de baño propio, con plato de ducha -hay quien recuerda haber visto un sofá Chéster- solamente salieron a subasta el sofá y la mesa de centro. También había algunos cuadros de valor, entre ellos uno de López Guntín que no figuran en la relación.

Tasados en 3.000 euros

Los muebles que salieron a subasta los tasaron en 2.908,75 euros. La mayor parte de ellos estaban depositados en el antiguo Forcam, que fue el edificio que la Cámara desalojó más tarde, y en el que permanecieron durante meses tres trabajadoras, que no solicitaron la extinción de sus contratos ante el juzgado hasta que les debían los salarios de los tres últimos años.

El lote de más valor estaba tasado en 915 euros y de él formaban parte 9 mesas, otras tantas sillas y el mismo número de estanterías altas y bajas, además de 12 sillas de ruedas y una mesa de oficina. Todo ello se lo llevó el mejor postor en 462,08 euros. Estas piezas estaban depositadas en la antigua sede del Forcam, en Acea de Olga, que pertenece actualmente a Abanca y que en su momento fue el edificio de formación de la Cámara de Comercio.

El edificio que fue buque insignia de la Cámara de Comercio, en la avenida de Ramón Ferreiro y que también está a la venta, quedó vacío y sin vigilancia a principios del año 2011, a medida que los trabajadores iban consiguiendo sentencias favorables a la extinción de sus contratos.

Vacía en 2014

En el año 2014 la directiva de la entidad puso a la venta el edificio de 2.400 metros de la avenida de Ramón Ferreiro, en el que todavía quedaba mobiliario y después de realizar un inventario de lo que había en las cuatro plantas, de cara a su enajenación. El acuerdo alcanzado en aquel momento era que no se iba a vender el inmueble por menos de dos millones. La entidad ya adeudaba a su personal 1,5 millones de euros.

2.908 euros

Valor de tasación

Los muebles de la entidad fueron finalmente adjudicados en 1.468,94 euros.

El edificio de Ramón Ferreiro sigue a la espera de que lo vendan

La única esperanza para recuperar parte de la deuda pendiente con los trabajadores es la venta del edificio de la avenida de Ramón Ferreiro, situado en un lugar privilegiado y con salida a dos calles.

El Juzgado Social número dos recibió en su momento dos ofertas -una de ellas la retiraron- para comprar el inmueble. La última, en la que un grupo vinculado al sector del automóvil ofrecía 920.000 euros, no fue autorizada por el juzgado ante el recurso de una antigua trabajadora que no estaba conforme con el precio. El resto de los compañeros presentaron recurso contra la decisión de la instancia judicial.

En estos momentos está pendiente de que salga a subasta el edificio. La secretaria judicial que se encarga de este caso ya advirtió por escrito al personal que la mejor opción para conseguir la mayor cantidad de dinero era la venta directa, que se frustró en su momento.

El inmueble, que tiene muchas posibilidades para recuperar una segunda vida al margen de la Cámara de Comercio, fue durante los meses de invierno el refugio de indigentes que se resguardaban debajo del tejado y que dejaban los colchones y las mantas durante el día.

La directiva de la entidad mostró en alguna ocasión su oposición a que se subastara el edificio, alegando que forma parte del patrimonio de todos los empresarios. Fue construido con las cuotas obligatorias, que fueron eliminadas en la etapa de Zapatero como presidente del Gobierno y que supuso el declive de las cámaras de comercio.

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